Qhapaq Raymi

Los pueblos originarios reconocían en los ciclos de la Pachamama, en las estaciones del año, un mensaje de la naturaleza que había que descifrar y vivenciar.

El  Qhapaq Raymi es el sexto mes del calendario andino (10 de diciembre a 6 de enero del calendario gregoriano). En esta época se celebra la Fiesta de la Riqueza, entendiendo como tal a la Sabiduría Interior.

El 21 de diciembre, cuando el Solsticio marca el inicio del verano en el Hemisferio Sur y comienza la estación de las lluvias en el Ande, las comunidades se reúnen a celebrar y a agradecer.

Es el momento de agradecer por la siembra, por el brote de las semillas y de los primeros frutos, y de compartir. Se celebra el crecimiento evolutivo de la vida y el intercambio justo entre hombre y naturaleza, entendido como al “buen vivir” (Sumaj Kawsay), opuesto al “vivir bien” del mundo occidental que contamina, deteriora, abusa de los recursos naturales, etc.

Los solsticios responden al eterno contraste entre la Luz y la Sombra, entre la vida y la muerte. El Solsticio de Verano es el momento en donde la luz detiene su marcha ascendente y a partir de ahora, en cada jornada, le irá dejando más espacio a las horas de la noche.

El Qhapaq Raymi marca el tiempo de fortalecimiento. Es el momento de miramos y reconocer nuestras potencialidades internas para poder acrecentarlas en un proceso evolutivo conciente.

Celebremos la capacidad para vencer los miedos, la ignorancia, el prejuicio, el enojo… Demostremos nuestra destreza. Esas son nuestras grandes pruebas!

Warachikuy

Dentro del mes del Qhapaq Raymi, se celebra también el  Warachikuy, rito de iniciación que proviene de la época del incanato, en donde los hombres jóvenes pasan de ser protegidos a protectores.

Durante la ceremonia, todos los hombres de 21 años, acompañados por los Mayores,  pasan por las wakas (lugares sagrados) para fortalecerse y para pedir protección a los Apus.

La demostración de destreza no es solamente a nivel físico ni está relacionada únicamente con pruebas de fuerza, sino que tiene que ver con lo aprendido, lo que cada uno sabe hacer mejor. De ese modo los jóvenes se insertan en la comunidad de un modo productivo, pudiendo devolver lo que han recibido o se les ha enseñado (Ayni).

Después de que cada joven demostró su capacidad y habilidad, le toca recibir su nombre de identidad natural en idioma ancestral RUNASIMI (Quechua) o JAQE ARU (Aymara), en relación con Entidades de la Naturaleza. Su nombre, como Identidad Cósmica, indica quién es, cuál es su función o misión, cuál es la parte que le toca en el Cosmos, pues sabiendo QUIÉN cada uno es, DÓNDE es nuestro correcto lugar y CUÁL es nuestra función, podemos contribuir de la mejor forma (el CÓMO) al bienestar comunitario.