Pawkay Mit’a

El 21 de Marzo comienza el equinoccio, momento en que el Sol alcanza su punto cenit en el Ecuador, haciendo que la noche y el día tengan la misma duración desde cualquier lugar de la Tierra. En el hemisferio sur, los días comienzan a partir de ahora a acortarse y las noches se hacen más largas.

En el calendario andino, estamos en el mes del Jatun Poqoy (desde el 04/03 hasta el 31/03), mes de la gran cosecha.  Es la época, de almacenar granos y guardar los que ya venían disecándose al Sol.

En esta época la naturaleza nos muestra que los vientos comienzan a soplar con fuerza, para limpiar la superficie de la Madre Tierra y los árboles se desnudan para alimentarla. Hallpamama está receptiva de la energía del Universo. Es el momento de su descanso, para prepararse más adelante, para una nueva siembra.

Es el final dentro del ciclo luni-solar del tiempo femenino para darle paso al tiempo masculino, y es por eso que dentro de este mes se celebra el Parway, ceremonia de energía femenina en donde se le otorga el nombre a las mujeres.

La palabra “parway” denomina a la inflorescencia de la parte superior del tallo de maíz, lo que marca la madurez de la planta. Es entonces, la  madurez de la mujer  la que se celebra en el Parway. Generalmente coincide con los 21 años de edad, en donde está preparada para sumarse al rol que la comunidad le otorga, para pasar de ser protegida a protectora.

Es la gran cosecha para cada mujer, de todo lo que ha sido sembrado en ella, de todo el legado en sabiduría que le ha sido entregado de las mujeres mayores. Así como el maíz se junta en trojas, así las mujeres se juntan para compartir y poner en práctica sus saberes ancestrales, de alimentación, de medicina, de crianza, de música, etc.

En esta época de cosecha, nosotros somos los más grandes agricultores de nuestra propia vida, y en consecuencia, de los hermanos que nos rodean, si nos reconocemos como unidades complementarias.

En consonancia con la naturaleza, es tiempo de introspección, de reflexión, es tiempo de mirar el cielo y dejar descansar la tierra, es tiempo de mirar las estrellas. Es  tiempo de celebrar, para que a través de las ceremonias recuperemos el tiempo circular, cualitativo y espiritual, no lineal, en resonancia con la  Pachamama.

Gracias, Ch´uwa Yaku
Anuncios

Qhapaq Raymi

Los pueblos originarios reconocían en los ciclos de la Pachamama, en las estaciones del año, un mensaje de la naturaleza que había que descifrar y vivenciar.

El  Qhapaq Raymi es el sexto mes del calendario andino (10 de diciembre a 6 de enero del calendario gregoriano). En esta época se celebra la Fiesta de la Riqueza, entendiendo como tal a la Sabiduría Interior.

El 21 de diciembre, cuando el Solsticio marca el inicio del verano en el Hemisferio Sur y comienza la estación de las lluvias en el Ande, las comunidades se reúnen a celebrar y a agradecer.

Es el momento de agradecer por la siembra, por el brote de las semillas y de los primeros frutos, y de compartir. Se celebra el crecimiento evolutivo de la vida y el intercambio justo entre hombre y naturaleza, entendido como al “buen vivir” (Sumaj Kawsay), opuesto al “vivir bien” del mundo occidental que contamina, deteriora, abusa de los recursos naturales, etc.

Los solsticios responden al eterno contraste entre la Luz y la Sombra, entre la vida y la muerte. El Solsticio de Verano es el momento en donde la luz detiene su marcha ascendente y a partir de ahora, en cada jornada, le irá dejando más espacio a las horas de la noche.

El Qhapaq Raymi marca el tiempo de fortalecimiento. Es el momento de miramos y reconocer nuestras potencialidades internas para poder acrecentarlas en un proceso evolutivo conciente.

Celebremos la capacidad para vencer los miedos, la ignorancia, el prejuicio, el enojo… Demostremos nuestra destreza. Esas son nuestras grandes pruebas!

Warachikuy

Dentro del mes del Qhapaq Raymi, se celebra también el  Warachikuy, rito de iniciación que proviene de la época del incanato, en donde los hombres jóvenes pasan de ser protegidos a protectores.

Durante la ceremonia, todos los hombres de 21 años, acompañados por los Mayores,  pasan por las wakas (lugares sagrados) para fortalecerse y para pedir protección a los Apus.

La demostración de destreza no es solamente a nivel físico ni está relacionada únicamente con pruebas de fuerza, sino que tiene que ver con lo aprendido, lo que cada uno sabe hacer mejor. De ese modo los jóvenes se insertan en la comunidad de un modo productivo, pudiendo devolver lo que han recibido o se les ha enseñado (Ayni).

Después de que cada joven demostró su capacidad y habilidad, le toca recibir su nombre de identidad natural en idioma ancestral RUNASIMI (Quechua) o JAQE ARU (Aymara), en relación con Entidades de la Naturaleza. Su nombre, como Identidad Cósmica, indica quién es, cuál es su función o misión, cuál es la parte que le toca en el Cosmos, pues sabiendo QUIÉN cada uno es, DÓNDE es nuestro correcto lugar y CUÁL es nuestra función, podemos contribuir de la mejor forma (el CÓMO) al bienestar comunitario.