21-12-2012 Un nuevo amanecer

La cultura andina no es ajena a las profecías, es más no son pocas. Existe una tradición mística que nos habla de una ueva era andina e importantes profecías para toda la humanidad en estos tiempos modernos. Los paqos y sacerdotes espirituales andinos refieren -desde hace mucho tiempo- tres importantes revelaciones:

  1. El ascenso de la mujer. Es una antigua profecía andina que nos habla de la evolución espiritual de la mujer con la llegada del nuevo milenio. Ella es imagen y semejanza de la pachamama y en sus manos se centrará la educación del amor y la paz para las futuras generaciones, con la finalidad de generar equilibrio entre el mundo energético masculino y femenino.
  2. El encuentro del águila y el cóndor. Algunos maestros místicos descendientes de las tribus indígenas norteamericanas y maestros paqos andinos, coinciden que en el nuevo milenio se llevará a cabo el reencuentro y unión de los pueblos indígenas representados en el Norte por el Aguila y en el Sur por el Cóndor, esta unión simbólica fortalecerá las tradiciones espirituales, y de la cultura originaria emergerá un mejor destino para la condición social de la humanidad.
  3. El retorno del Inca. Dentro del incosciente colectivo del poblador andino subsiste hasta la actualidad el paradigma del retorno del Inca, pues hubo una época, en que el horizonte andino gozaba de apogeo, esplendor y hegemonía gracias -entre otras cosas- a la calidad de sus gobernantes, que luego se interrumpió con la presencia hispánica, pero se espera que la situación cambie y el único Inca (Sapa Inca) asuma nuevamente el destino del Tawantinsuyo.

 

Esta última profecía se asocia en algunos contextos con el mito de “Inkariy”, pues por siglos se parte de la creencia de que el Inca (gobernante supremo), ha sido dividido, siendo sus partes separadas y llevadas hasta los confines del Tawantinsuyo. Se cree que la cabeza (representado por el creador: el Dios Wiracocha) aún vive y se encuentra llamando al resto de las partes, por lo mismo se espera que el cuerpo del Sapa Inca se complete y genere los cambios para el bien de la humanidad. Esta versión puede coincidir con el mutilamiento de Tupac Amaru II por parte de la colonia española, que a pesar que no era un Sapa Inca poseía sangre real propio de un linaje incaico directo (panaka).

Desde hace unas tres décadas –mucho antes que el mundo prestara inusitada atención a las profecías Mayas- los paqos andinos (maestros y curanderos espirituales) han precisado los alcances de esta profecía, detallando incluso algunos datos, que como es obvio deben ser tomados como referenciales, por tratarse e tradiciones transmitidas de generación en generación de forma oral. Como ya se sabe, el tiempo andino es circular y comprende períodos aproximados de quinientos años a los cuales se les llama “pachacuti”. Pachacutec o Pachacuti puede ser interpretado literalmente del quechua como “cambio radical del cósmos” o “regreso a la madre tierra”. La actual Pachacuti, la décima, ha comenzado en el año 1990. La fase de transición entre una y otra Pachacuti dura 22 años.DSC_0204

Dicho período de transición, comprende a su vez tres fases, la primera fase de tres años de 1990 al 1993, es conocida como el inicio de una serie de fenómenos que anuncian la mutación cósmica hacia la nueva Pachacuti. La segunda fase ha comprendido siete años, desde 1993 hasta el año 2000, y se ha caracterizado por cambios en relación al elevamiento del nivel de conciencia espiritual, conllevando a numerosos maestros a ingresar al IV nivel de conciencia del misticismo andino. En la tercera fase, del año 2000 al 2012, se espera que el nivel alcanzado en las fases anteriores -por muchos maestros andinos- impulsen que algunos de ellos alcancen a su vez, el V nivel de conciencia de la tradición. Se precisa que finalizado esta fase de transición 12 maestros (seis hombres y seis mujeres) emergerán eventualmente a lo largo y ancho del Tawantinsuyo, y gracias a estos se elegirá al Sapa Inca y la Qoya, en un ritual que se llevará a cabo en el templo de Wiracocha, en Cusco. Estos maestros poseerán la fuente energética del grupo y obstentarán el VI nivel de conciencia a fin de llevar a cabo las transformaciones necesarias en beneficio de la nueva era andina. La responsabilidad de estos maestros elevados según la profecía será la de reordenar la espiritualidad y educar a las nuevas generaciones en la ley del ayni andino (reciprocidad).Las profecías andinas no tienen el aspecto de ser fatalistas, es más los maestros andinos (paqos) afirman que estas revelaciones nos hablan principalmente de una nueva humanidad, una más positiva, caracterizada por una mejora en el nivel de conciencia espiritual, en la cual muchas personas adoptarán ideas, tradiciones y formas de pensamiento que contemplan el cuidado de la madre tierra e integración social. Las prácticas de mejora hacia la expansión de conciencia serán comunes, e inclusive la apertura hacia la espirtualidad de las culturas indígenas será de gran importancia.

Autor: Arnaldo Quispe

Fuente: www.takiruna.com

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El sueño

SAMAY- PUÑUY (Descansar – Dormir)

Samay, en sus diversas acepciones, se traduce en realidad como “volver a la armonía corporal, reconstituir los elementos integrantes del organismo y liberar el mundo psíquico y mental superior del plano físico”, mientras que Puñuy es ingresar al estado de inconciencia.

En el samay existen aspectos que se debe tener en consideración, a saber:

1. Con relación al medio y la protección cósmica: Generalmente el samay se ha acostumbrado hacer en la noche, en las horas más pasivas, cuando ya están manifestados la luna y las estrellas que ingresan como protectores en los dominios del mundo psíquico, ya que en la naturaleza, de las 24 horas del día, la noche es la más pasiva. Aunque se podría decir que es relativo, pero lo más natural es que las horas de la noche son para dormir.

2. Con relación a la persona: En la Confederación fraternal del Tawantinsuyö todos estuvieron advertidos y formados para hacer las cosas en forma conciente, y esto se aplicaba aún estando dormidos; y es allí que para pasar de la conciencia a la inconciencia se requiere conocer y manejar algunos detalles fundamentales:

– El cuerpo ingresará a una completa relajación para distribuir los nutrientes a todo el organismo; es la armonía funcional, por ello el samay no es inmediatamente después de haber terminado de comer, sino es después de algunas horas de que se ha demorado la práctica del Yuyaymanay; es por eso que se dice en runasimi “purinaqjarichinan mijuyusqanchistaqa (hay que “pasearlo” o digerirlo lo que se ha ingerido o comido).

– El cuerpo psíquico y mental superior se liberan del plano físico, por ello pueden entrar en contacto con los seres y el medio de los planos superiores; y es aquí donde viene la preocupación: a mayor evolución la liberación ocurre a voluntad, pero no debe ser manipulado con aspiraciones materiales o formas de aprovechamiento personal vanidosa y egoísta, ya que la liberación corresponde netamente a la evolución psíquica y mental superior. La prueba de ello son los ensueños que de algunos nos acordamos al despertar.

Protección: Considerando lo anterior y también considerando que cada uno de nosotros no somos ni estamos solos, sino más bien nos encontramos en el sendero evolutivo y por lo tanto existen seres más o menos evolucionados que nosotros, entonces es imprescindible comprender que necesitamos ayuda, guía y protección de los más evolucionados.

Esta es la razón por lo que los tawantinsuyanos o habitantes de la confederación del Tawantinsuyö realizaran ceremonias, rituales, etc., y así mantenerse en contacto con las energías activas del Pachakamaq, los mismos que se encuentran en los cuatro elementos de la naturaleza. Es así cómo que se establece el contacto espiritual con los Apukuna, Pachamama, Mamaqocha, hasta hacer el uyni (unidad con el entorno) y llegar al tinku (unidad o fusión) con el Pachakamaq.

En la practica real, antes de dormirse se agradece a las divinidades del día y a los Apus, y luego se hace el contacto con la luna y las estrellas, así como con los Apus y la Pachamama o la naturaleza, para que ellos conserven, protejan y los mantengan toda la noche o el tiempo necesario a todos los seres vivos visibles e invisibles, así como a los logros alcanzados durante el día para que pueda continuarse al día siguiente con las actividades dinámicas y la evolución. En ella quedamos incluidos los seres humanos.

Es por eso que en ese estado el andino será protegido y guiado, y se le comunicará los pasos a seguir al día siguiente, toda vez que cuando entra el cuerpo a descansar pasa a la inconciencia, pero los cuerpos psíquico y mental entran en comunicación con las entidades mencionadas.

Es por todo ello que se pide protección para el cuerpo físico, psíquico, intelectual y mental superior, ya que se activan plenamente, pues para cada uno de estos planos existen los protectores correspondientes.

Por el Lic. Evaristo Pfuture Consa

Pachacutec

Las profecías andinas, principalmente las incas, están centradas en el concepto de transformación, conocido como Pachacutec o Pachacuti. Pacha quiere decir el cosmos o la Tierra, mientras que Cuti significa darle vuelta, corregir.

Pachacuti o (Pachacutec) fue el nombre dado al noveno soberano Inca, quien construyó a Machu Picchu y al Imperio de los Niños del Sol. Así como lo implica el nombre él fue el transformador de la sociedad inca que inició a la quinta era mundial inca, o el quinto sol, que irónicamente también trajo el final del mundo inca.

El tiempo del Pachacuti o Pachacutec trajo la venida de los conquistadores españoles y finalmente la destrucción del imperio. En un furor de violencia, la orden cultural más alta que los Andes ha conocido fue rápidamente derrocada.

Las profecías incas andinas predijeron el regreso del Pachacuti (Pachacutec), pero estás no son profecías de fatalidad – ellas prometen un comienzo humano nuevo, “un milenio de oro en la Tierra. Ellas hablan del potencial que viene al “salir fuera del tiempo”, lo cual no es simplemente un concepto metafórico sino que un logro concreto que puede despertar a toda la gente del mundo.

Cuando nos salimos fuera del tiempo, dejamos a todos los conceptos pasados y toda la percepción que resulta de nuestra noción normal del tiempo y el espacio. Tal cambio nos da el potencial de recrearnos a nosotros mismos en un paradigma totalmente nuevo. De acuerdo con Villoldo, las profecías hablan de un “desgarro en la tela del tiempo”.

Los ancianos andinos reconocen que este evento, que es un fenómeno perceptible, le presenta a la humanidad una oportunidad enorme. Si somos capaces de renuncia de cada concepto limitante que tenemos acerca de nosotros, finalmente veremos el esplendor pleno de lo que podemos ser -lo que la gente de la cultura inca siempre han sabido. Que somos, en efecto, semillas de luz divinas – somos semillas de dios.

Las profecías andinas implican que las entradas a otras dimensiones se están abriendo otra vez. Américo Yabar se refiere al tiempo actual de Pachacuti como “el tiempo de la semilla nueva”. La humanidad nueva que resultará será capaz de percibir al Universo en una forma radicalmente diferente; vamos a poder salir fuera del tiempo lineal.

Las profecías también hablan del tiempo del Mastay, o la reintregación de la gente de las cuatro direcciones. Los Q´ero y otros andinos han ofrecido sus enseñanzas para ayudarle al mundo a prepararse para el Gran Mastay. Así como ellos lo expresan , el tiempo ya viene para que la Gran Águila del Norte y el Gran Cóndor del Sur (refiriéndose a las Américas como un todo) vuelen juntos otra vez.

Las enseñanzas incas andinas involucran a Mosog Karpay, una ceremonia especial en la que la semilla de Pachacuti se dice que se coloca en el cuerpo luminoso de cada destinatario, de esta forma a través de una transmisión energética, conectando al individuo con el poder del linaje antiguo, el semillero de Wiracocha. Dentro de la semilla están todos los códigos de luz del cuerpo de los incas, los seres dioses conectados directamente con las estrellas.

Existen muchos caminos para el despertar de la semilla de la divinidad en todos nosotros. Por medio de la oración (el habla sagrada), por medio de la ceremonia y el ritual (las acciones sagradas), por medio de transmisiones directas (la gracia sagrada), y por la práctica del Ayni (el ser sagrado), las semillas dentro de nosotros pueden despertarse y prosperar. Sin embargo, éstas semillas no se despertarán hasta que nosotros nos deshagamos de las creencias falsas que nos dicen que estamos separados de la naturaleza.

Para despertar necesitamos liberarnos de la visión del mundo cartesiana limitada y que nos reunamos con la Madre Cósmica divina. En este contexto Alberto Villolldo expone que para ganar tal expansión de conciencia, los occidentales primero requieren despojarse del mito que fuimos expulsados y separados de la fuente divina.

Necesitamos ofrecerle a la Pachamama (Tierra) nuestro Ayni más alto. Este puede ser la única cosa más importante que podamos hacer, ya sea ambos como individuos o como una comunidad humana.

El parecer andino holístico de la importancia de las interrelaciones también se extiende a los tipos de personas y a las culturas. En este parecer hay tres tipos de gente:

Los que tienen conocimiento, conocido como Yachay, esos que tienen amor y sentimientos, conocido como Munay; y esos que tienen la habilidad de manifestar, conocida como Llankay.

La gente europea se dice que personifica en su mayoría al gran poder intelectual de Yachay. La gente del Norte América se dice que tienen el poder físico más desarrollado y la voluntad fuerte que los lleva a la acción en el mundo externo, correspondiendo a Llankay. Y los indios de Sur América se dice que poseen el amor más grande, representando a Munay.

Sin embargo, de acuerdo al pensamiento andino, ninguna de las habilidades es superior o completa en sí. La gente de todas esas cualidades se complementan entre sí, y sólo cuando éstas tres modalidades trabajen juntas existirá una humanidad unificada.

Además, y mucho más importante, éstos tres aspectos -la mente, el cuerpo, y el corazón, así como las tres piedras simbólicas que los mayas fijan en sus hogares, deben ser mezclados dentro de cada individuo.

Desequilibros dentro de los individuos, dentro de culturas separadas, y dentro de la humanidad en su todo deben ser corregidos.

El concepto andino antiguo de las relaciones tiene mucho que ofrecer a nuestro mundo moderno. Éste le hace hincapié a que todos debemos trabajar juntos en cooperación y juntar a nuestros punos fuertes y débiles como individuos y como un colectivo en el espíritu de intercambio y reciprocidad. Sólo a través del espíritu de reciprocidad vamos a completarnos como individuos y como humanos.

Fuente: Judith Bluestones P. El regreso de los niños de la luz: Profecias de los incas y los mayas para un nuevo mundo.

Chakana y matemática andina

El concepto de chakana es fundamental en el mundo andino. Su significado compromete la astronomía, la cosmovisión, la filosofía, la arqueología como un patrón que está relacionado con los habitantes de los Andes. El símbolo también tiene correspondencia con la Cruz del Sur, la constelación del Polo Sur, formada por las estrellas. De la chakana o cruz andina se obtienen los días y meses del año andino, a través de la multiplicación y suma aritmética.

El solsticio de invierno, que marca el inicio de un nuevo ciclo agrícola o el Machaq Mara (nuevo año), tiene 13 meses cada uno de 28 días. Los cálculos matemáticos se obtienen de la chakana o cruz andina, un símbolo geométrico que fue usado hace miles de años por la cultura Tiwanaku.

El investigador Fidel Rodríguez explicó que al enumerar cada uno de los espacios de la figura con tres escalones, se obtienen 13 espacios. “Los 13 espacios nos indican que el año tiene 13 meses. Para calcular los días de la semana, dibujamos otra cruz andina con cuatro escalones y enumeramos cada uno de sus vértices, obtenemos la cifra siete. El número nos indica los siete días de la semana”, aseveró Rodríguez.
El siguiente cálculo matemático es la multiplicación de los días de la semana: 7 por 4 que son los lados de la chakana, se obtiene el número 28 que marcan los días de un mes.

Rodríguez explicó que en 28 días la Luna realiza su movimiento de traslación alrededor de la Tierra.

El investigador remarcó que al multiplicar los 28 días por 13 meses se obtiene la cifra de 364, que simboliza los días de un año. “Pero falta un día, esa jornada es el Machaq Mara (nuevo ciclo). Es cuando el Sol está en reposo para iniciar el nuevo tiempo y espacio en la renovación de las energías”, enfatizó el matemático.

Rodríguez planteó que al sumar en forma vertical los números resultantes de la cruz andina de tres escalones se obtiene la cifra 91. El número indica los días que dura cada estación, es decir 91 días en invierno, primavera, verano y otoño, que son celebrados con diversos rituales en los equinoccios y solsticios.

Al multiplicar 91 por las cuatro estaciones, se llega a obtener también la cifra de 364, a la que se suma un día, el de la celebración del solsticio de invierno y que completa los días del año.

Los amautas (sabios aymaras) consideran que el Machaq Mara o Willka Kuti (retorno del Sol) constituye el renacimiento y renovación de todas las energías que permiten el equilibrio entre la humanidad y la naturaleza. El ritual de esperar los rayos solares se cumplirá en el área rural y también en las ciudades.

“Cuando el Sol reposa en el Illampu”

Los amautas (sabios aymaras) cuentan, entre sus leyendas y mitos, que el Sol reposa sobre el Illampu antes de iniciar nuevamente su trayecto hacia el sur sobre las cúspides nevadas de la Cordillera Real, dando inicio al nuevo ciclo agrícola el Machaq Mara.

Esa jornada que falta en el cálculo matemático para completar los 365 días, resultante de la chakana o cruz andina, “es el día cuando el Sol reposa sobre el Illampu, un nevado considerado como sagrado por los aymaras”, dicen los amautas. La celebración del solsticio de invierno es ritualizada de forma ancestral con una simbología relacionada con los ciclos agrícolas.

La Cordillera Real es un gran marcador astronómico solar, el más gigantesco y majestuoso del mundo por donde “camina” el padre Sol, el tata Inti, desde la región del Illampu en el solsticio de invierno el 21 de junio, hasta los dominios del Illimani, otro nevado sagrado para los aymaras en el solsticio de verano el 21 de diciembre, explicaron los amautas. Las montañas o los apus estuvieron relacionados con los rituales que realizaban las culturas prehispánicas de los Andes.

De: Edwin Conde Villarreal / Fuente: http://www.facebook.com/intijinti

Masaje Andino

Qhaqoy es un sistema de masaje holístico basado en la experiencia. Cuando se habla de experiencia se está haciendo referencia a vivir el aquí y el ahora, con lo cual la experiencia Qhaqoy representa una metodología íntegramente vivencial, en donde se trata de sentir, vivir y experimentar todas los horizontes dimensionales que propone esta técnica milenaria.

 

 

Para Qhaqoy el cuerpo es un instrumento de desarrollo personal, una vía o circuito necesario por donde pasan todas las energías e intenciones, razón por la cual se presta una inconmensurable atención al tacto como herramienta clave en el desarrollo del masaje. La experiencia táctil en Qhaqoy se ha perfeccionado a través de la transmisión de conocimiento medicinal por la via ancestral. El tacto es el órgano sensorial más complejo y distribuido del cuerpo por medio de la piel. La piel es una capa física visible que sirve de medio de contacto con el mundo exterior e interior.

El masaje Qhaqoy es una terapéutica holística y energética que presta una elevada atención al contacto humano. Este permite que la energía humana fluya en conexión con la energía del entorno. Motivo por el cual Qhaqoy se vale de uno de los principios fundamentales de la cosmovisión andina: el ayni. Mediante el ayni las energías que fluyen activamente en el cuerpo humano se distribuyen creando armonía y equilibrio. La energía tiene inteligencia propia y generalmente fluye cuando la estimulamos o distribuimos convenientemente con técnicas simples del masaje Qhaqoy.

En las tradición andina el Kawsay es la energía viviente que fluye en todos los planos dimensionales, representa la suma de todas las energías circundantes, en donde sami es la energía pura o refinada y jucha la energía pesante o densa. Cuando tenemos un exceso de energía pesante o jucha tenemos que aligerar la carga mediante el ayni con la madre tierra. El ayni con la madre tierra (pachamama) es una de las técnicas de la tradición andina, que -por excelencia- permite el intercambio de energía pesante por energía refinada. Para ello, el terapeuta Qhaqoy se vale de simples técnicas rituales para lograr este propósito de reciclaje de energía con la pachamama.

La energías no son positivas o negativas dentro del contexto de cosmovisión andina, aún por tratarse de energía pesante en exceso, ésta no adquiere el carácter relativo de negativo, pues los excesos de este tipo tienen un rol que cumplir, una finalidad que permite aún lograr aprendizajes significativos en el camino de evolución personal. Las energías son sagradas y estas no se crean o se destruyen, las energías se transforman, tal como lo afirmaba Albert Einstein. Este proceso de alquimia puede lograrse con la sabiduría de la naturaleza en acción. En suma, un arte ancestral que los chamanes andinos conocen desde tiempos inmemoriales.

Los maestros curanderos de los Andes han perfeccionado la experiencia sensorial del tacto y a partir de allí, Qhaqoy viene aplicándose con enorme beneficio en diversos aspectos de la vida cotidiana:

  • Como método de autocrecimiento personal
  • Como vía de autocuración desde la inteligencia energética celular
  • Como via de contacto interpersonal trascendente
  • Como via de conocimiento en la sexualidad humana
  • Como potente recurso que equilibra los estados de estrés
  • Como herramienta coadyuvante de otras terapéuticas holísticas

A partir de la experiencia sensorial Qhaqoy, muchas personas encuentran el origen y significado de sus dolencias, descubren e integran el núcleo de sus propios bloqueos. Qhaqoy ayuda a hacer fluir esas energías pesantes-densas que conviven con las personas por muchos años. Cuando las personas encuentran respuestas y un sendero razonable de alivio interior comprenden que hay una inteligencia sagrada superior en métodos ancestrales de curación como Qhaqoy. La experiencia del tacto ayuda a descubrir, despertar, conocer y curar cada tipo de bloqueo dependiendo del plano o aspecto dimensional en donde se concentre. Por ello, el arte Qhaqoy sirve de puerta de acceso hacia otros estados dimensionales de conciencia. Es en la conciencia universal e infinita en donde el mundo espiritual fluye con la energía del kawsay, y es allí donde Qhaqoy sirve de vía de acceso al permitir elevar el estado de conciencia individual.

Autor: Arnaldo Quispe.

Inti Raymi: La Fiesta del Sol

Comprender a la celebración del Inti Raymi es tomar conciencia de un complejo saber de vida enmarcado dentro de las leyes de la naturaleza y abrir nuestra mente a una profunda espiritualidad natural en donde la naturaleza, las divinidades, los ancestros y el ser humano se transforman en una sola comunidad para celebrar el gran tiempo masculino complementado con la participación femenina.

El Inti Raymi o Fiesta del Sol es la celebración más importante del mundo andino. Representa el tiempo sagrado de la luz, la luz de Inti (Sol) que ilumina a nuestros pueblos para equilibrar nuestra conciencia comunitaria y permitir la continuación de la vida.

Inti Raymi es también el nombre del primer mes del calendario Luni-Solar, que rige la  vida  en resonancia con el Cosmos. Los Inkas dividían el año en 13 meses de 28 días cada uno, más un día “fuera del tiempo” que servía de nexo o puente hacia el nuevo ciclo. Ese día tan especial es el 21 de junio, fecha en que comienza el Solsticio de Invierno. “Solsticio” significa “Sol quieto”, y en este caso marca el momento de mayor alejamiento de la Tierra con respecto al Sol. Es el día más corto y la noche más larga del año, pero también da inicio al regreso de la Luz.

La Ceremonia del Inti Raymi marca el fin de un ciclo para el hemisferio sur y el comienzo de un nuevo año. Con la llegada de los españoles esta celebración fue reemplazada por la fiesta de San Juan, pasando a ser el 24 de Diciembre simbolo de nacimiento y comienzo de ciclo, para luego continuar con el fin del calendario gregoriano, el 31 de diciembre,  el fin de año.

En la antigüedad, en el TAHUANTINSUYU (las cuatro regiones del sol) llegaban los comunarios a los alrededores del INTI HUASI (Templo del Sol) para el encuentro de convivencia entre las comunidades, esperando la llegada del sol y dando comienzo al gran festejo de unidad, esperanza, deseos de un nuevo ciclo para la familia y las comunidades.

Fogatas de gran magnitud daban luz y color a la noche más fría del año: PHUTUTUS, WANCARAS, TARCAS, SICUS y un sinfín de instrumentos daban su armonía, con melodías de misteriosa alegría, que invitaban al baile, al canto y el amor.

Todavía hoy en los pueblos originarios del Ande a partir del 21/06 comienzan las ceremonias y ofrendas para honrar a los cuatro Abuelos y a las cuatro regiones del Sol.

-El 21/06 es la Ceremonia del Sol Naciente, Intiq Llojsiynin, y homenaje al Antisuyu (región del este de los Andes y Selva Amazónica) Con las aparción de los primeros rayos solares comienza un nuevo ciclo o año nuevo de la naturaleza, en este día la tierra, Jallp’a Mama se encuentra especialmente energizada. Asi, las mujeres principalmente, permanecen unas horas sentadas tomando contacto con la Madre Tierra y se descalzan durante la Ceremonia para renovar y fortalecer sus energías femeninas.

-El 22/06 es la Cermonia del Sol al mediodía, está en su punto Cenit, cuando no hay sombra, Intiq Tiknun, y homenaje al Chinchaysuyu (región del norte, desde el sur de Colombia, Ecuador y Norte de Peru). En este día el aire, Wayra, está purificado, por eso buscamos sitios con árboles para conectarnos con nuestra respiración, mientras que nuestros hermanos originarios se dirigen hacia las puertas del Viento, o Wayra Punku a muchos metros de altura para dejarse atravesar por Wayra y así purificarse.

-El 23/06 es la Ceremonia del Sol poniente, Intiq Yaykuynin, y homenaje al Qontisuyu (región oeste de los Andes, con dirección hacia el mar). En este día Nina, se encuentra con su máximo potencial de energía. Se encienden fogatas, se dialoga con el Abuelo Fuego, algunos pueblos del Amazonas caminan sobre brasas para conectarse con él.

-El 24/06 concluye el Inti Raymi y el homenaje es para el Qollasuyu (región del sur de los Andes, que abarca Bolivia desde el lago Titikaka, norte de Chile y 9 provincias del N.O. argentino). Ese día la purificación es con Unu Mama, a partir de las 0 hs hasta las 12 del mediodía. En las comunidades se bañan en el río, a pesar del frío, se juega con el agua, o se deja agua de lluvia  durante toda la noche bajo las estrellas para bañarse ese día por la mañana.

Hoy la ceremonia ha atravesado las fronteras étnico-culturales. Como un signo de estos tiempos, en que el inexorable camino hacia la espiritualidad parece ser una necesidad existencial de un número creciente de seres humanos, el Inti Raymi ha llegado desde hace unos años a los ámbitos urbanos, en rituales que reúnen a gentes provenientes de distintos sectores sociales, edades e identidades étnicas, honrando el espíritu esencial del mundo andino que nos enseña que todos somos uno.