21-12-2012 Un nuevo amanecer

La cultura andina no es ajena a las profecías, es más no son pocas. Existe una tradición mística que nos habla de una ueva era andina e importantes profecías para toda la humanidad en estos tiempos modernos. Los paqos y sacerdotes espirituales andinos refieren -desde hace mucho tiempo- tres importantes revelaciones:

  1. El ascenso de la mujer. Es una antigua profecía andina que nos habla de la evolución espiritual de la mujer con la llegada del nuevo milenio. Ella es imagen y semejanza de la pachamama y en sus manos se centrará la educación del amor y la paz para las futuras generaciones, con la finalidad de generar equilibrio entre el mundo energético masculino y femenino.
  2. El encuentro del águila y el cóndor. Algunos maestros místicos descendientes de las tribus indígenas norteamericanas y maestros paqos andinos, coinciden que en el nuevo milenio se llevará a cabo el reencuentro y unión de los pueblos indígenas representados en el Norte por el Aguila y en el Sur por el Cóndor, esta unión simbólica fortalecerá las tradiciones espirituales, y de la cultura originaria emergerá un mejor destino para la condición social de la humanidad.
  3. El retorno del Inca. Dentro del incosciente colectivo del poblador andino subsiste hasta la actualidad el paradigma del retorno del Inca, pues hubo una época, en que el horizonte andino gozaba de apogeo, esplendor y hegemonía gracias -entre otras cosas- a la calidad de sus gobernantes, que luego se interrumpió con la presencia hispánica, pero se espera que la situación cambie y el único Inca (Sapa Inca) asuma nuevamente el destino del Tawantinsuyo.

 

Esta última profecía se asocia en algunos contextos con el mito de “Inkariy”, pues por siglos se parte de la creencia de que el Inca (gobernante supremo), ha sido dividido, siendo sus partes separadas y llevadas hasta los confines del Tawantinsuyo. Se cree que la cabeza (representado por el creador: el Dios Wiracocha) aún vive y se encuentra llamando al resto de las partes, por lo mismo se espera que el cuerpo del Sapa Inca se complete y genere los cambios para el bien de la humanidad. Esta versión puede coincidir con el mutilamiento de Tupac Amaru II por parte de la colonia española, que a pesar que no era un Sapa Inca poseía sangre real propio de un linaje incaico directo (panaka).

Desde hace unas tres décadas –mucho antes que el mundo prestara inusitada atención a las profecías Mayas- los paqos andinos (maestros y curanderos espirituales) han precisado los alcances de esta profecía, detallando incluso algunos datos, que como es obvio deben ser tomados como referenciales, por tratarse e tradiciones transmitidas de generación en generación de forma oral. Como ya se sabe, el tiempo andino es circular y comprende períodos aproximados de quinientos años a los cuales se les llama “pachacuti”. Pachacutec o Pachacuti puede ser interpretado literalmente del quechua como “cambio radical del cósmos” o “regreso a la madre tierra”. La actual Pachacuti, la décima, ha comenzado en el año 1990. La fase de transición entre una y otra Pachacuti dura 22 años.DSC_0204

Dicho período de transición, comprende a su vez tres fases, la primera fase de tres años de 1990 al 1993, es conocida como el inicio de una serie de fenómenos que anuncian la mutación cósmica hacia la nueva Pachacuti. La segunda fase ha comprendido siete años, desde 1993 hasta el año 2000, y se ha caracterizado por cambios en relación al elevamiento del nivel de conciencia espiritual, conllevando a numerosos maestros a ingresar al IV nivel de conciencia del misticismo andino. En la tercera fase, del año 2000 al 2012, se espera que el nivel alcanzado en las fases anteriores -por muchos maestros andinos- impulsen que algunos de ellos alcancen a su vez, el V nivel de conciencia de la tradición. Se precisa que finalizado esta fase de transición 12 maestros (seis hombres y seis mujeres) emergerán eventualmente a lo largo y ancho del Tawantinsuyo, y gracias a estos se elegirá al Sapa Inca y la Qoya, en un ritual que se llevará a cabo en el templo de Wiracocha, en Cusco. Estos maestros poseerán la fuente energética del grupo y obstentarán el VI nivel de conciencia a fin de llevar a cabo las transformaciones necesarias en beneficio de la nueva era andina. La responsabilidad de estos maestros elevados según la profecía será la de reordenar la espiritualidad y educar a las nuevas generaciones en la ley del ayni andino (reciprocidad).Las profecías andinas no tienen el aspecto de ser fatalistas, es más los maestros andinos (paqos) afirman que estas revelaciones nos hablan principalmente de una nueva humanidad, una más positiva, caracterizada por una mejora en el nivel de conciencia espiritual, en la cual muchas personas adoptarán ideas, tradiciones y formas de pensamiento que contemplan el cuidado de la madre tierra e integración social. Las prácticas de mejora hacia la expansión de conciencia serán comunes, e inclusive la apertura hacia la espirtualidad de las culturas indígenas será de gran importancia.

Autor: Arnaldo Quispe

Fuente: www.takiruna.com

El sueño

SAMAY- PUÑUY (Descansar – Dormir)

Samay, en sus diversas acepciones, se traduce en realidad como “volver a la armonía corporal, reconstituir los elementos integrantes del organismo y liberar el mundo psíquico y mental superior del plano físico”, mientras que Puñuy es ingresar al estado de inconciencia.

En el samay existen aspectos que se debe tener en consideración, a saber:

1. Con relación al medio y la protección cósmica: Generalmente el samay se ha acostumbrado hacer en la noche, en las horas más pasivas, cuando ya están manifestados la luna y las estrellas que ingresan como protectores en los dominios del mundo psíquico, ya que en la naturaleza, de las 24 horas del día, la noche es la más pasiva. Aunque se podría decir que es relativo, pero lo más natural es que las horas de la noche son para dormir.

2. Con relación a la persona: En la Confederación fraternal del Tawantinsuyö todos estuvieron advertidos y formados para hacer las cosas en forma conciente, y esto se aplicaba aún estando dormidos; y es allí que para pasar de la conciencia a la inconciencia se requiere conocer y manejar algunos detalles fundamentales:

– El cuerpo ingresará a una completa relajación para distribuir los nutrientes a todo el organismo; es la armonía funcional, por ello el samay no es inmediatamente después de haber terminado de comer, sino es después de algunas horas de que se ha demorado la práctica del Yuyaymanay; es por eso que se dice en runasimi “purinaqjarichinan mijuyusqanchistaqa (hay que “pasearlo” o digerirlo lo que se ha ingerido o comido).

– El cuerpo psíquico y mental superior se liberan del plano físico, por ello pueden entrar en contacto con los seres y el medio de los planos superiores; y es aquí donde viene la preocupación: a mayor evolución la liberación ocurre a voluntad, pero no debe ser manipulado con aspiraciones materiales o formas de aprovechamiento personal vanidosa y egoísta, ya que la liberación corresponde netamente a la evolución psíquica y mental superior. La prueba de ello son los ensueños que de algunos nos acordamos al despertar.

Protección: Considerando lo anterior y también considerando que cada uno de nosotros no somos ni estamos solos, sino más bien nos encontramos en el sendero evolutivo y por lo tanto existen seres más o menos evolucionados que nosotros, entonces es imprescindible comprender que necesitamos ayuda, guía y protección de los más evolucionados.

Esta es la razón por lo que los tawantinsuyanos o habitantes de la confederación del Tawantinsuyö realizaran ceremonias, rituales, etc., y así mantenerse en contacto con las energías activas del Pachakamaq, los mismos que se encuentran en los cuatro elementos de la naturaleza. Es así cómo que se establece el contacto espiritual con los Apukuna, Pachamama, Mamaqocha, hasta hacer el uyni (unidad con el entorno) y llegar al tinku (unidad o fusión) con el Pachakamaq.

En la practica real, antes de dormirse se agradece a las divinidades del día y a los Apus, y luego se hace el contacto con la luna y las estrellas, así como con los Apus y la Pachamama o la naturaleza, para que ellos conserven, protejan y los mantengan toda la noche o el tiempo necesario a todos los seres vivos visibles e invisibles, así como a los logros alcanzados durante el día para que pueda continuarse al día siguiente con las actividades dinámicas y la evolución. En ella quedamos incluidos los seres humanos.

Es por eso que en ese estado el andino será protegido y guiado, y se le comunicará los pasos a seguir al día siguiente, toda vez que cuando entra el cuerpo a descansar pasa a la inconciencia, pero los cuerpos psíquico y mental entran en comunicación con las entidades mencionadas.

Es por todo ello que se pide protección para el cuerpo físico, psíquico, intelectual y mental superior, ya que se activan plenamente, pues para cada uno de estos planos existen los protectores correspondientes.

Por el Lic. Evaristo Pfuture Consa

Pachacutec

Las profecías andinas, principalmente las incas, están centradas en el concepto de transformación, conocido como Pachacutec o Pachacuti. Pacha quiere decir el cosmos o la Tierra, mientras que Cuti significa darle vuelta, corregir.

Pachacuti o (Pachacutec) fue el nombre dado al noveno soberano Inca, quien construyó a Machu Picchu y al Imperio de los Niños del Sol. Así como lo implica el nombre él fue el transformador de la sociedad inca que inició a la quinta era mundial inca, o el quinto sol, que irónicamente también trajo el final del mundo inca.

El tiempo del Pachacuti o Pachacutec trajo la venida de los conquistadores españoles y finalmente la destrucción del imperio. En un furor de violencia, la orden cultural más alta que los Andes ha conocido fue rápidamente derrocada.

Las profecías incas andinas predijeron el regreso del Pachacuti (Pachacutec), pero estás no son profecías de fatalidad – ellas prometen un comienzo humano nuevo, “un milenio de oro en la Tierra. Ellas hablan del potencial que viene al “salir fuera del tiempo”, lo cual no es simplemente un concepto metafórico sino que un logro concreto que puede despertar a toda la gente del mundo.

Cuando nos salimos fuera del tiempo, dejamos a todos los conceptos pasados y toda la percepción que resulta de nuestra noción normal del tiempo y el espacio. Tal cambio nos da el potencial de recrearnos a nosotros mismos en un paradigma totalmente nuevo. De acuerdo con Villoldo, las profecías hablan de un “desgarro en la tela del tiempo”.

Los ancianos andinos reconocen que este evento, que es un fenómeno perceptible, le presenta a la humanidad una oportunidad enorme. Si somos capaces de renuncia de cada concepto limitante que tenemos acerca de nosotros, finalmente veremos el esplendor pleno de lo que podemos ser -lo que la gente de la cultura inca siempre han sabido. Que somos, en efecto, semillas de luz divinas – somos semillas de dios.

Las profecías andinas implican que las entradas a otras dimensiones se están abriendo otra vez. Américo Yabar se refiere al tiempo actual de Pachacuti como “el tiempo de la semilla nueva”. La humanidad nueva que resultará será capaz de percibir al Universo en una forma radicalmente diferente; vamos a poder salir fuera del tiempo lineal.

Las profecías también hablan del tiempo del Mastay, o la reintregación de la gente de las cuatro direcciones. Los Q´ero y otros andinos han ofrecido sus enseñanzas para ayudarle al mundo a prepararse para el Gran Mastay. Así como ellos lo expresan , el tiempo ya viene para que la Gran Águila del Norte y el Gran Cóndor del Sur (refiriéndose a las Américas como un todo) vuelen juntos otra vez.

Las enseñanzas incas andinas involucran a Mosog Karpay, una ceremonia especial en la que la semilla de Pachacuti se dice que se coloca en el cuerpo luminoso de cada destinatario, de esta forma a través de una transmisión energética, conectando al individuo con el poder del linaje antiguo, el semillero de Wiracocha. Dentro de la semilla están todos los códigos de luz del cuerpo de los incas, los seres dioses conectados directamente con las estrellas.

Existen muchos caminos para el despertar de la semilla de la divinidad en todos nosotros. Por medio de la oración (el habla sagrada), por medio de la ceremonia y el ritual (las acciones sagradas), por medio de transmisiones directas (la gracia sagrada), y por la práctica del Ayni (el ser sagrado), las semillas dentro de nosotros pueden despertarse y prosperar. Sin embargo, éstas semillas no se despertarán hasta que nosotros nos deshagamos de las creencias falsas que nos dicen que estamos separados de la naturaleza.

Para despertar necesitamos liberarnos de la visión del mundo cartesiana limitada y que nos reunamos con la Madre Cósmica divina. En este contexto Alberto Villolldo expone que para ganar tal expansión de conciencia, los occidentales primero requieren despojarse del mito que fuimos expulsados y separados de la fuente divina.

Necesitamos ofrecerle a la Pachamama (Tierra) nuestro Ayni más alto. Este puede ser la única cosa más importante que podamos hacer, ya sea ambos como individuos o como una comunidad humana.

El parecer andino holístico de la importancia de las interrelaciones también se extiende a los tipos de personas y a las culturas. En este parecer hay tres tipos de gente:

Los que tienen conocimiento, conocido como Yachay, esos que tienen amor y sentimientos, conocido como Munay; y esos que tienen la habilidad de manifestar, conocida como Llankay.

La gente europea se dice que personifica en su mayoría al gran poder intelectual de Yachay. La gente del Norte América se dice que tienen el poder físico más desarrollado y la voluntad fuerte que los lleva a la acción en el mundo externo, correspondiendo a Llankay. Y los indios de Sur América se dice que poseen el amor más grande, representando a Munay.

Sin embargo, de acuerdo al pensamiento andino, ninguna de las habilidades es superior o completa en sí. La gente de todas esas cualidades se complementan entre sí, y sólo cuando éstas tres modalidades trabajen juntas existirá una humanidad unificada.

Además, y mucho más importante, éstos tres aspectos -la mente, el cuerpo, y el corazón, así como las tres piedras simbólicas que los mayas fijan en sus hogares, deben ser mezclados dentro de cada individuo.

Desequilibros dentro de los individuos, dentro de culturas separadas, y dentro de la humanidad en su todo deben ser corregidos.

El concepto andino antiguo de las relaciones tiene mucho que ofrecer a nuestro mundo moderno. Éste le hace hincapié a que todos debemos trabajar juntos en cooperación y juntar a nuestros punos fuertes y débiles como individuos y como un colectivo en el espíritu de intercambio y reciprocidad. Sólo a través del espíritu de reciprocidad vamos a completarnos como individuos y como humanos.

Fuente: Judith Bluestones P. El regreso de los niños de la luz: Profecias de los incas y los mayas para un nuevo mundo.

Chakana y matemática andina

El concepto de chakana es fundamental en el mundo andino. Su significado compromete la astronomía, la cosmovisión, la filosofía, la arqueología como un patrón que está relacionado con los habitantes de los Andes. El símbolo también tiene correspondencia con la Cruz del Sur, la constelación del Polo Sur, formada por las estrellas. De la chakana o cruz andina se obtienen los días y meses del año andino, a través de la multiplicación y suma aritmética.

El solsticio de invierno, que marca el inicio de un nuevo ciclo agrícola o el Machaq Mara (nuevo año), tiene 13 meses cada uno de 28 días. Los cálculos matemáticos se obtienen de la chakana o cruz andina, un símbolo geométrico que fue usado hace miles de años por la cultura Tiwanaku.

El investigador Fidel Rodríguez explicó que al enumerar cada uno de los espacios de la figura con tres escalones, se obtienen 13 espacios. “Los 13 espacios nos indican que el año tiene 13 meses. Para calcular los días de la semana, dibujamos otra cruz andina con cuatro escalones y enumeramos cada uno de sus vértices, obtenemos la cifra siete. El número nos indica los siete días de la semana”, aseveró Rodríguez.
El siguiente cálculo matemático es la multiplicación de los días de la semana: 7 por 4 que son los lados de la chakana, se obtiene el número 28 que marcan los días de un mes.

Rodríguez explicó que en 28 días la Luna realiza su movimiento de traslación alrededor de la Tierra.

El investigador remarcó que al multiplicar los 28 días por 13 meses se obtiene la cifra de 364, que simboliza los días de un año. “Pero falta un día, esa jornada es el Machaq Mara (nuevo ciclo). Es cuando el Sol está en reposo para iniciar el nuevo tiempo y espacio en la renovación de las energías”, enfatizó el matemático.

Rodríguez planteó que al sumar en forma vertical los números resultantes de la cruz andina de tres escalones se obtiene la cifra 91. El número indica los días que dura cada estación, es decir 91 días en invierno, primavera, verano y otoño, que son celebrados con diversos rituales en los equinoccios y solsticios.

Al multiplicar 91 por las cuatro estaciones, se llega a obtener también la cifra de 364, a la que se suma un día, el de la celebración del solsticio de invierno y que completa los días del año.

Los amautas (sabios aymaras) consideran que el Machaq Mara o Willka Kuti (retorno del Sol) constituye el renacimiento y renovación de todas las energías que permiten el equilibrio entre la humanidad y la naturaleza. El ritual de esperar los rayos solares se cumplirá en el área rural y también en las ciudades.

“Cuando el Sol reposa en el Illampu”

Los amautas (sabios aymaras) cuentan, entre sus leyendas y mitos, que el Sol reposa sobre el Illampu antes de iniciar nuevamente su trayecto hacia el sur sobre las cúspides nevadas de la Cordillera Real, dando inicio al nuevo ciclo agrícola el Machaq Mara.

Esa jornada que falta en el cálculo matemático para completar los 365 días, resultante de la chakana o cruz andina, “es el día cuando el Sol reposa sobre el Illampu, un nevado considerado como sagrado por los aymaras”, dicen los amautas. La celebración del solsticio de invierno es ritualizada de forma ancestral con una simbología relacionada con los ciclos agrícolas.

La Cordillera Real es un gran marcador astronómico solar, el más gigantesco y majestuoso del mundo por donde “camina” el padre Sol, el tata Inti, desde la región del Illampu en el solsticio de invierno el 21 de junio, hasta los dominios del Illimani, otro nevado sagrado para los aymaras en el solsticio de verano el 21 de diciembre, explicaron los amautas. Las montañas o los apus estuvieron relacionados con los rituales que realizaban las culturas prehispánicas de los Andes.

De: Edwin Conde Villarreal / Fuente: http://www.facebook.com/intijinti

Masaje Andino

Qhaqoy es un sistema de masaje holístico basado en la experiencia. Cuando se habla de experiencia se está haciendo referencia a vivir el aquí y el ahora, con lo cual la experiencia Qhaqoy representa una metodología íntegramente vivencial, en donde se trata de sentir, vivir y experimentar todas los horizontes dimensionales que propone esta técnica milenaria.

 

 

Para Qhaqoy el cuerpo es un instrumento de desarrollo personal, una vía o circuito necesario por donde pasan todas las energías e intenciones, razón por la cual se presta una inconmensurable atención al tacto como herramienta clave en el desarrollo del masaje. La experiencia táctil en Qhaqoy se ha perfeccionado a través de la transmisión de conocimiento medicinal por la via ancestral. El tacto es el órgano sensorial más complejo y distribuido del cuerpo por medio de la piel. La piel es una capa física visible que sirve de medio de contacto con el mundo exterior e interior.

El masaje Qhaqoy es una terapéutica holística y energética que presta una elevada atención al contacto humano. Este permite que la energía humana fluya en conexión con la energía del entorno. Motivo por el cual Qhaqoy se vale de uno de los principios fundamentales de la cosmovisión andina: el ayni. Mediante el ayni las energías que fluyen activamente en el cuerpo humano se distribuyen creando armonía y equilibrio. La energía tiene inteligencia propia y generalmente fluye cuando la estimulamos o distribuimos convenientemente con técnicas simples del masaje Qhaqoy.

En las tradición andina el Kawsay es la energía viviente que fluye en todos los planos dimensionales, representa la suma de todas las energías circundantes, en donde sami es la energía pura o refinada y jucha la energía pesante o densa. Cuando tenemos un exceso de energía pesante o jucha tenemos que aligerar la carga mediante el ayni con la madre tierra. El ayni con la madre tierra (pachamama) es una de las técnicas de la tradición andina, que -por excelencia- permite el intercambio de energía pesante por energía refinada. Para ello, el terapeuta Qhaqoy se vale de simples técnicas rituales para lograr este propósito de reciclaje de energía con la pachamama.

La energías no son positivas o negativas dentro del contexto de cosmovisión andina, aún por tratarse de energía pesante en exceso, ésta no adquiere el carácter relativo de negativo, pues los excesos de este tipo tienen un rol que cumplir, una finalidad que permite aún lograr aprendizajes significativos en el camino de evolución personal. Las energías son sagradas y estas no se crean o se destruyen, las energías se transforman, tal como lo afirmaba Albert Einstein. Este proceso de alquimia puede lograrse con la sabiduría de la naturaleza en acción. En suma, un arte ancestral que los chamanes andinos conocen desde tiempos inmemoriales.

Los maestros curanderos de los Andes han perfeccionado la experiencia sensorial del tacto y a partir de allí, Qhaqoy viene aplicándose con enorme beneficio en diversos aspectos de la vida cotidiana:

  • Como método de autocrecimiento personal
  • Como vía de autocuración desde la inteligencia energética celular
  • Como via de contacto interpersonal trascendente
  • Como via de conocimiento en la sexualidad humana
  • Como potente recurso que equilibra los estados de estrés
  • Como herramienta coadyuvante de otras terapéuticas holísticas

A partir de la experiencia sensorial Qhaqoy, muchas personas encuentran el origen y significado de sus dolencias, descubren e integran el núcleo de sus propios bloqueos. Qhaqoy ayuda a hacer fluir esas energías pesantes-densas que conviven con las personas por muchos años. Cuando las personas encuentran respuestas y un sendero razonable de alivio interior comprenden que hay una inteligencia sagrada superior en métodos ancestrales de curación como Qhaqoy. La experiencia del tacto ayuda a descubrir, despertar, conocer y curar cada tipo de bloqueo dependiendo del plano o aspecto dimensional en donde se concentre. Por ello, el arte Qhaqoy sirve de puerta de acceso hacia otros estados dimensionales de conciencia. Es en la conciencia universal e infinita en donde el mundo espiritual fluye con la energía del kawsay, y es allí donde Qhaqoy sirve de vía de acceso al permitir elevar el estado de conciencia individual.

Autor: Arnaldo Quispe.

Inti Raymi: La Fiesta del Sol

Comprender a la celebración del Inti Raymi es tomar conciencia de un complejo saber de vida enmarcado dentro de las leyes de la naturaleza y abrir nuestra mente a una profunda espiritualidad natural en donde la naturaleza, las divinidades, los ancestros y el ser humano se transforman en una sola comunidad para celebrar el gran tiempo masculino complementado con la participación femenina.

El Inti Raymi o Fiesta del Sol es la celebración más importante del mundo andino. Representa el tiempo sagrado de la luz, la luz de Inti (Sol) que ilumina a nuestros pueblos para equilibrar nuestra conciencia comunitaria y permitir la continuación de la vida.

Inti Raymi es también el nombre del primer mes del calendario Luni-Solar, que rige la  vida  en resonancia con el Cosmos. Los Inkas dividían el año en 13 meses de 28 días cada uno, más un día “fuera del tiempo” que servía de nexo o puente hacia el nuevo ciclo. Ese día tan especial es el 21 de junio, fecha en que comienza el Solsticio de Invierno. “Solsticio” significa “Sol quieto”, y en este caso marca el momento de mayor alejamiento de la Tierra con respecto al Sol. Es el día más corto y la noche más larga del año, pero también da inicio al regreso de la Luz.

La Ceremonia del Inti Raymi marca el fin de un ciclo para el hemisferio sur y el comienzo de un nuevo año. Con la llegada de los españoles esta celebración fue reemplazada por la fiesta de San Juan, pasando a ser el 24 de Diciembre simbolo de nacimiento y comienzo de ciclo, para luego continuar con el fin del calendario gregoriano, el 31 de diciembre,  el fin de año.

En la antigüedad, en el TAHUANTINSUYU (las cuatro regiones del sol) llegaban los comunarios a los alrededores del INTI HUASI (Templo del Sol) para el encuentro de convivencia entre las comunidades, esperando la llegada del sol y dando comienzo al gran festejo de unidad, esperanza, deseos de un nuevo ciclo para la familia y las comunidades.

Fogatas de gran magnitud daban luz y color a la noche más fría del año: PHUTUTUS, WANCARAS, TARCAS, SICUS y un sinfín de instrumentos daban su armonía, con melodías de misteriosa alegría, que invitaban al baile, al canto y el amor.

Todavía hoy en los pueblos originarios del Ande a partir del 21/06 comienzan las ceremonias y ofrendas para honrar a los cuatro Abuelos y a las cuatro regiones del Sol.

-El 21/06 es la Ceremonia del Sol Naciente, Intiq Llojsiynin, y homenaje al Antisuyu (región del este de los Andes y Selva Amazónica) Con las aparción de los primeros rayos solares comienza un nuevo ciclo o año nuevo de la naturaleza, en este día la tierra, Jallp’a Mama se encuentra especialmente energizada. Asi, las mujeres principalmente, permanecen unas horas sentadas tomando contacto con la Madre Tierra y se descalzan durante la Ceremonia para renovar y fortalecer sus energías femeninas.

-El 22/06 es la Cermonia del Sol al mediodía, está en su punto Cenit, cuando no hay sombra, Intiq Tiknun, y homenaje al Chinchaysuyu (región del norte, desde el sur de Colombia, Ecuador y Norte de Peru). En este día el aire, Wayra, está purificado, por eso buscamos sitios con árboles para conectarnos con nuestra respiración, mientras que nuestros hermanos originarios se dirigen hacia las puertas del Viento, o Wayra Punku a muchos metros de altura para dejarse atravesar por Wayra y así purificarse.

-El 23/06 es la Ceremonia del Sol poniente, Intiq Yaykuynin, y homenaje al Qontisuyu (región oeste de los Andes, con dirección hacia el mar). En este día Nina, se encuentra con su máximo potencial de energía. Se encienden fogatas, se dialoga con el Abuelo Fuego, algunos pueblos del Amazonas caminan sobre brasas para conectarse con él.

-El 24/06 concluye el Inti Raymi y el homenaje es para el Qollasuyu (región del sur de los Andes, que abarca Bolivia desde el lago Titikaka, norte de Chile y 9 provincias del N.O. argentino). Ese día la purificación es con Unu Mama, a partir de las 0 hs hasta las 12 del mediodía. En las comunidades se bañan en el río, a pesar del frío, se juega con el agua, o se deja agua de lluvia  durante toda la noche bajo las estrellas para bañarse ese día por la mañana.

Hoy la ceremonia ha atravesado las fronteras étnico-culturales. Como un signo de estos tiempos, en que el inexorable camino hacia la espiritualidad parece ser una necesidad existencial de un número creciente de seres humanos, el Inti Raymi ha llegado desde hace unos años a los ámbitos urbanos, en rituales que reúnen a gentes provenientes de distintos sectores sociales, edades e identidades étnicas, honrando el espíritu esencial del mundo andino que nos enseña que todos somos uno.

La mesa

 

En la tradición andina la misha (mesa) es el equivalente a un altar de poder chamánico, este es en esencia un espacio sagrado compuesto de objetos de poder que sirven de contacto con las fuerzas ancestrales y espirituales del cósmos viviente. La misha es un waca, que quiere decir un espacio sagrado, único, intangible e irrepetible en la tradición que merece a los andinos respeto y culto. Es una alianza espiritual que solo puede servirle a su portador.

La misha es así mismo un pachachaka, es decir un puente cósmico que comunica los diversos planos dimensionales de la tradición: el hanaj pacha, el kaypacha y el ukhu pacha, mundo superior, humano e inferior respectivamente. La misha puede servir para conectarse con el linaje sagrado (panaca andina) de los maestros andinos. La misha como pachachaka, es un punto en donde se trasmuta la energía pesante en energía refinada, por ello sirve de herramienta auxiliar para el paqo, pues representa el poder de la pachamama para digerir y metabolizar la energía pesante, es decir tiene el poder de limpiar y purificar. El hecho que sea un envoltorio portatil siempre al alcance de la mano facilita que pueda trasladarse fácilmente de un punto a otro y realizar limpiezas u otros rituales en cualquier contexto o lugar.

Una misha puede ser un manto andino, una bolsa de tejido de alpaca o llama que sirve para envolver en forma de paquete los objetos personales de su portador. En su interior los maestros andinos colocan las khuyas, es decir las piedras sagradas que han sido heredadas por sus ancestros o maestros y que por los años de uso se encuentran cargadas de energía refinada o sirven de igual modo como canal energético (pachachaka). Dentro de la misha se pueden incluir entre otras cosas: retratos (de maestros o ancestros), cartas importantes, hojas de coca, amuletos, conchas marinas, cruces, diseños simbólicos,etc.), todo cuanto represente sagrado y único para la persona que realice la alianza con este objeto de poder.

Se dice que la misha es finalmente un fetiche, pues para el mundo occidental solo se componen de objetos que los indios andinos adoran y consideran como sagrados, este aspecto objetal compete al primer nivel de consciencia de la tradición. Sin embargo, su uso se extiende a otros niveles por su utilidad y valor dentro de la práctica de la medicina tradicional andina. Si la misha se extraviase el iniciado de cuarto nivel no tendría ningún problema en renunciar a ella, para lo cual solo tendría que pensar en componer una nueva, restitiyendo la anterior, este acto va de la mano con la actitud de desprendimiento y desapego aún de los objetos sagrados. Hay que recordar que la misha solo puede tener valor sagrado para su portador.

El mishachakuy es uno de los rituales sagrados de iniciación en la tradición andina para sintonizar con un linaje de maestros, es una celebración muy personal entre maestro e iniciado para conectar la fuerza y sentido de la panaca de maestros andinos. Mediante el mishachakuy el iniciado siente el respaldo energético ancestral de maestros que por siglos han preservado la tradición.

 

Fuente: http://www.takiruna.com

Página cultural de Arnaldo Quispe

Semiótica de los textiles andinos

La textilería andina, desde un punto de vista semiótico, constituye un código comunicativo. Los textiles han sido y son textos portadores de mensajes que se transmiten mediante sus múltiples desplazamientos, tanto geográficos como temporales.

En el nivel de expresión, los significantes utilizados incluyen los materiales y técnicas de realización, el diseño y el uso del color.

La textilería se configura como un sistema icónico-simbólico que traduce, en el nivel sensible, una conceptualización del mundo.
La objetivación de la palabra sobre un soporte físico favoreció en los Andes el desarrollo de un pensamiento más abstracto capaz de conceptualizar el yo y el mundo que lo rodea.
En la textilería andina, la percepción visual estuvo reforzada por los restantes sentidos: con frecuencia, mientras se tejía se rezaba o cantaba, por lo cual existió un sonido específico. Al elegir la materia prima adecuada, ésta se potenció a su vez con la selección de los ligamentos textiles a emplear, por lo cual hubo una textura que encauzó lo táctil. Debió haber un olor particular debido a la materia escogida y los tintes y aditamentos. El ritmo estuvo dado por la propia cadencia del huso y del telar.
De este modo, y en el nivel del conocimiento sensible, el sistema textil se entrama con otros, la percepción de cuyos significantes se realiza por sentidos diferentes al de la vista.
En el nivel del conocimiento conceptual, sucede algo semejante: la textilería refleja un modo de ser y de hacer en el mundo, desde una construcción propia de la realidad: el pensamiento andino –especialmente el incaico- parece haberse movido dentro de un universo hermético, donde todo habría sido creado de modo que lo que está abajo es reflejo o proyección de lo que está arriba y donde habría una especie de jerarquía universal de los géneros y las especies.

El pensamiento andino puede definirse como un movimiento activo, vital, basado en dos principios básicos: el de la dualidad y el de la complementariedad. Éstos no ponen énfasis en la disociación, sino más bien ejemplifican dos caras de una misma moneda: Bien-Mal; Oscuro-Claro; Arriba-Abajo; Cielo-Tierra; Femenino-Masculino; Vacío-Lleno. Todo ello se relaciona también con el dualismo de la persona dentro de las culturas andinas.
En quechua existe un término que implica el equilibrio o armonía en que conviven estas ideas duales: missa. En él confluyen las dos dimensiones de la cruz o versión dinámica del espacio.
Las culturas andinas tienden a yuxtaponer las ideas en paralelo, como las urdimbres y las tramas en el telar. Esta yuxtaposición es la base del pensamiento analógico andino, por el cual las cosas están relacionadas por sus semejanzas.

Así, los textiles y otras manifestaciones de similar magnitud trabajaron a modo de metáforas, conformando un cósmico entramado de senderos que unen y relacionan los sujetos y las cosas.

Estructura del Diseño

En la cosmología andina, el concepto de unidad se denomina “Pacha”, que se traduce del quechua como “espacio-tiempo”. Dicho concepto se expresa iconológicamente en el cuadrado. La estructura cuadriculada es la base de la unidad estructural de la forma en el textil andino.
La dualidad, como principio lógico, se ordena en pares de opuestos y de complementarios, generados a partir de una estructura inicial o principal, análogamente como el cuadrado se ordena en pares de planos perpendiculares o en pares de planos diagonales.
La cuatripartición del plano mediante perpendiculares o diagonales refleja –entre otras cosas- la organización del Tawantinsuyo y suele tener un centro que opera como eje de distribución compositiva.
La diagonal es de gran importancia en el diseño andino, ya que expresa, por una parte, la fuerza del movimiento, pero también el concepto de “tinkuy” o encuentro de los extremos en el centro.
La espiral expresa el concepto de ciclo o “pachacuti”, que es retorno al mismo principio y crecimiento por unidades o etapas de desarrollo.
Entre las estructuras complejas, el signo compuesto por el par escalera+espiral es quizás el de mayor trascendencia, al expresar el concepto de la unidad de la dualidad, manifestado en los principios del cuadrado y el círculo en movimiento, generando la ascensión y el crecimiento.

Conclusión

Existe una comunión profunda entre la significación de ancestro-hogar-pueblo-sitio y textil. Ambos ocupan un espacio y poseen una modalidad propia que incluye conceptos estéticos.
En los textiles andinos se pueden hallar recurrencias conceptuales, como el contraste sombra/luz que, en el pensamiento de algunos pueblos andinos, simbolizaba la sabiduría y la experiencia.
Juntamente con una memoria oral que puede relatar hechos maravillosos, en forma paralela a estas grandes imágenes mentales existió una memoria visual que fijó las relaciones entre formas, colores, espacios, contornos.
La historia cultural de los Andes ha quedado plasmada en los textiles. Estas imágenes plásticas son documentos gráficos de una ideología o de un sistema de valores.

Pawkay Mit’a

El 21 de Marzo comienza el equinoccio, momento en que el Sol alcanza su punto cenit en el Ecuador, haciendo que la noche y el día tengan la misma duración desde cualquier lugar de la Tierra. En el hemisferio sur, los días comienzan a partir de ahora a acortarse y las noches se hacen más largas.

En el calendario andino, estamos en el mes del Jatun Poqoy (desde el 04/03 hasta el 31/03), mes de la gran cosecha.  Es la época, de almacenar granos y guardar los que ya venían disecándose al Sol.

En esta época la naturaleza nos muestra que los vientos comienzan a soplar con fuerza, para limpiar la superficie de la Madre Tierra y los árboles se desnudan para alimentarla. Hallpamama está receptiva de la energía del Universo. Es el momento de su descanso, para prepararse más adelante, para una nueva siembra.

Es el final dentro del ciclo luni-solar del tiempo femenino para darle paso al tiempo masculino, y es por eso que dentro de este mes se celebra el Parway, ceremonia de energía femenina en donde se le otorga el nombre a las mujeres.

La palabra “parway” denomina a la inflorescencia de la parte superior del tallo de maíz, lo que marca la madurez de la planta. Es entonces, la  madurez de la mujer  la que se celebra en el Parway. Generalmente coincide con los 21 años de edad, en donde está preparada para sumarse al rol que la comunidad le otorga, para pasar de ser protegida a protectora.

Es la gran cosecha para cada mujer, de todo lo que ha sido sembrado en ella, de todo el legado en sabiduría que le ha sido entregado de las mujeres mayores. Así como el maíz se junta en trojas, así las mujeres se juntan para compartir y poner en práctica sus saberes ancestrales, de alimentación, de medicina, de crianza, de música, etc.

En esta época de cosecha, nosotros somos los más grandes agricultores de nuestra propia vida, y en consecuencia, de los hermanos que nos rodean, si nos reconocemos como unidades complementarias.

En consonancia con la naturaleza, es tiempo de introspección, de reflexión, es tiempo de mirar el cielo y dejar descansar la tierra, es tiempo de mirar las estrellas. Es  tiempo de celebrar, para que a través de las ceremonias recuperemos el tiempo circular, cualitativo y espiritual, no lineal, en resonancia con la  Pachamama.

Gracias, Ch´uwa Yaku

Unancha: símbolo sagrado

 

 

 

 

 

 

 

En el Tawantinsuyö han existido varios símbolos sagrados que sirvieron de guía y orientación para la evolución ontológica de todos los habitantes; estos símbolos expresan un ideal, advierten una prueba, señalan un logro, pero cada quien según su nivel de evolución recibe o descifra el mensaje; sus significados son abstractos, pero se relacionan con la vida real. Para un andino la vida está llena de símbolos, que reflejan el cosmos, la naturaleza y  los seres humanos; sin ellos no tendría sentido la vida.Estos símbolos representan desde lo más objetivo hasta lo subjetivo y tienen bases inmutables, es decir relativamente eternas.

El significado de los símbolos sagrados a través de los siglos fue conservado celosamente por sus custodios como secreto de estado, de ahí que no se han revelado ni a los invasores ni a los extranjeros de manera completa, aunque las representaciones estuvieron a la vista de todos, especialmente los arqueológicos como el INTIWATANA (reloj solar), INKAPUNKÖ (portada inka), QORI INTI (sol de oro), CHAKANA (cruz cuadrada) y el UNANCHA (bandera de siete colores lineales) que está en la piedra de los doce ángulos.

El término Unancha tiene varios significados: símbolo, guía, señal, bandera, conducción y orientación hacia una meta, un objetivo, o un fin adonde se desea llegar evolutivamente.

La Unancha o bandera de la Conferderación inka guiaba la conducta y la moral del pueblo andino. Sus siete colores representan el warkayak’uychi o arco iris, y simbolizan la evolución o Wiñay para los seres humanos. Evolucinar significa haber desarrollado las facultades innatas, haber alcanzado la sabiduría, haber dominado sus pasiones, taras, alteraciones, deficiencias físicas, psíquicas, etc. Por eso inicialmente identificaba al INKA, quien había tenido que gobernar su cuerpo y alma antes de gobernar a las personas y a la naturaleza o kaypacha, lo cual requiere armonía, pureza, verdad y sobre todo la comprensión de la unidad.

Esta bandera de siete colores lineales debe comprenderse, entonces, como símbolo de la EVOLUCION o WIÑAY para los seres humanos, ya que es inherente a una moral y a una conducta superior.

Fuente: Centro Cultural Tupaq Amarö (CCATA)

La semilla del Inca

JUAN NÚÑEZ DEL PRADO es antropólogo y Maestro de la Tradición Andina. Siguiendo los pasos de su padre, Oscar Núñez del prado, se especializó en el estudio de la cultura religiosa de los pueblos indígenas de los Andes, en particular de los Queros.
Fue aprendiz del carismático Sacerdote Andino Don Benito Qoriwamana, quien le inició en el Camino del Inca por medio del Hatun Karpay (Gran Iniciación) en 1988.
Según la Ley de Ayni, que obliga a quien adquiere experiencia y saber espiritual a compartirlo y transmitirlo, Juan Nuñez del Prado sigue estos pasos, transmitiendo la iniciación en la Tradición Andina.

Concepción del tiempo

Para saber quiénes somos, debemos saber, antes, de dónde venimos. Cuál es nuestro origen y cómo hemos llegado hasta aquí.

En Occidente nos han enseñado que el pasado está detrás, y el futuro adelante, y que el tiempo es lineal. En la tradición andina, en cambio, la concepción del tiempo no es lineal, sino circular. Y no se piensa que el pasado está detrás, sino delante nuestro. Por eso es posible mirarlo, observarlo y así saber de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos.

Como dice DELFOR WANK’AYMURA LAYMË: “Caminando hacia adelante seguimos los pasos de nuestros ancestros. Ellos supieron observar, comprender, aceptar y respetar las realidades del orden natural del PACHA (Espacio-Tiempo). Así nos legaron los Pachakuti Unanchana o formas de comprender los ciclos espaciotemporales y armonizarnos con ellos.”

Rafael Núñez, un experto en cognición de la Universidad de California en San Diego interesado en averiguar de qué manera formamos ideas abstractas como el tiempo estudió la cultura aymará y analizó su lenguaje (no sólo verbal, sino también corporal) para respaldar esta teoría. La palabra aymara que indica el pasado es nayra, que literalmente significa ojo, a la vista o al frente. La palabra que traduce futuro es qhipa, que quiere decir detrás o a la espalda. Y la palabra aymara que se traduce como mañana (qhipüru), combina qhipa (: atrás) y uru (: día), siendo literalmente “día que está a la espalda”.*

Por otro lado, Delfor afirma; “quienes han perdido el Qhaway, suelen desperdiciar el presente, es decir, no están en la percepción plena del aquí y ahora o Kay Pacha (este Espacio-Tiempo,, el Mundo de Aquí y Ahora), El mañana no existe. El mañana nunca llega. ¿Quién estuvo en el mañana? Cuando la gente se despide suele decir: “hasta mañana”. Luego, cuando se encuentran, no es mañana: es hoy. Siempre estamos en hoy, siempre estamos aquí (Espacio) y ahora (Tiempo), en un eterno presente vivo. Mañana no existe. Siempre es hoy.” (ihttp://www.chaskikuna.com.ar/chaski.htm)

* Para leer el artículo completo sigue este link: los-aymaras-y-su-sorprendente-visin.html

Ayni

Ayni significa “reciprocidad” y es la base fundacional de la relación entre los seres humanos y la Naturaleza en los Andes.

La cosmovisión andina plantea que todo lo que existe está vivo y tiene conciencia. Por ello los hombres deben tener una actitud reverencial, de respeto por todo y por todos. Esta forma de concebir la vida y el Universo adquiere múltiples manifestaciones: por ejemplo, no se cruza un río, o se entra a un bosque, o se escala una montaña sin pedir permiso a los espíritus tutelares del lugar y dejar una ofrenda.

Ayni no significa “intercambio”, sino dar para poder recibir. Cuanto más damos, más energía sutil (sami) generamos. Si sólo recibimos y acumulamos, nos cargamos de energía densa (hucha) y este desequilibrio trae consecuencias negativas para nuestra salud y nuestra vida.

Y como somos uno con la naturaleza y el kawsay es uno solo para todos los seres de la Tierra, las consecuencias de ese desequilibrio las sufrimos todos.

Los 4 elementos

La Sagrada Tradición Andina se basa en 3 conceptos fundamentales:

1) Todo está vivo y tiene conciencia (montañas, ríos, minerales, animales, vegetales, etc.). Los hombres podemos conectarnos con todo y con todos, y aprender de esas experiencias.

2) Somos parte de una gran masa de energía viva que nos conecta con todo lo creado (Kausay). El Kausay es como un océano de energía. Cualquier movimiento que se produzca en él tiene consecuencias. Eso significa que no sólo es posible comunicarnos a través de esa energía, sino también moverla y transformar la realidad.

3) En el Universo todo es dual. Esta concepción se diferencia de la occidental por considerar que la dualidad es complementariedad y no polaridad. Esto significa que no se puede destruir una cosa sin destruir la unidad completa.

Agua, Aire, Tierra, Fuego

A este Mundo, a este Todo, le llamamos PACHAMAMA = Espacio-Tiempo Madre, Mundo Madre, Madre Naturaleza. La palabra PACHA significa “Espacio-Tiempo”, el cual es toda la “realidad” perceptible: aire, humedad, calor, sonido, luz, animales, vegetales, minerales, humanos, etc.

Es decir que somos parte de un Todo o Mundo que nos nutre y alimenta con agua, aire, fuego y tierra (Naturaleza), cumpliendo así, la función materna que es la de alimentar, criar, sustentar.

Los 4 elementos también tienen conciencia y podemos conectarnos con ellos para recibir sus enseñanzas y armonizarnos. Cada elemento está relacionado con una dirección (norte, sur, este, oeste) y tiene determinadas funciones y capacidades especiales.

– Unumama (Agua) – Sur: El agua simboliza el origen (tanto del Universo como de la vida humana, en el vientre materno). El agua es primordial para nosotros, ya que nuestro cuerpo está formado en un 80% por líquidos. Nos conecta con nuestro cuerpo emocional. Hace surgir la vida (germina). Además cumple la función de ayudarnos a lavar jucha (emociones débiles como la pena, la tristeza, la nostalgia, la sensación de pérdida) y a sanarnos. El agua nos enseña a fluir, a ser blandos, a soltar lo que nos pesa y nos hace daño.

– Jallpa mama (Tierra) – Oeste: Es el soporte del cuerpo físico. Nos conecta con la materia, con lo más denso y pesado. Está asociada a la voluntad, al apego, a la prosperidad. Nuestro chakra base nos permite establecer conexión con la tierra y con su energía femenina. La tierra limpia nuestras energías densas (jucha) porque le sirven como nutrientes. Como hijos de la tierra le debemos agradecimiento, cuidado y protección.

– Wayra (Aire) – Norte: El aire nos conecta con nuestro cuerpo mental. Es un ser vivo y conciente. Es uno de los elementos fundamentales para la vida; marca el comienzo y el fin de la existencia, y también su ritmo. La respiración es sanadora (equilibra, armoniza); nos ayuda a liberar tensiones. Además de sanar, el aire purifica. Los perfumes, por ejemplo, sirven para purificar las energías densas; nos conectan con el pasado y con los ancestros (que en la chakana también se ubican en la dirección norte). Por último, el aire comunica: el sonido es vibración. Despierta nuestros centros energéticos (los sonidos agudos vibran en los chakras superiores; los graves, en los inferiores). El aire nos conecta instantáneamente con todo las cosas al mismo tiempo, y nos permite comunicarnos a través del tiempo y la distancia con quien querramos, utilizando nuestro pensamiento.

– Nina (Fuego) – Este: En el Universo está representado por el Sol (Inti), dador básico de energía en forma de luz y calor y por el Rayo (Illapa). La humanidad pudo dar un gran salto en su evolución cuando fue capaz de generar y controlar su propio fuego (alimentación, metalurgia, calor, etc). El fuego ilumina, purifica, fecunda y transmuta (destruye algo y utiliza su energía para generar otra cosa). Esto aplica no sólo a la materia, sino también a las emociones más densas (ira, miedo extremo, odio, rencor, envidia, celos, violencia). Si trabajamos con una intención produnda, desde el alma, Nina puede ayudarnos a transmutar esos sentimientos negativos en amor, sea cual sea su forma, porque está estrechamente vinculada al fuego sagrado que brilla en nuestro corazón. Nina puede también ayudarnos a alcanzar la visión, el propósito de nuestra vida.

Apuntes Seminario Nivel I Proyecto Ayni

Chakana, ordenador cósmico

La chakana o cruz andina es un símbolo inca que tiene múltiples significados e interpretaciones y es el gran ordenador cósmico de esta cultura.

Está formada por cuatro escalones de tres peldaños, superiores y externos y dos inferiores e internos. Cada uno de ellos tiene tiene un significado simbólico,En el lado superior derecho está el primer escalón de tres niveles que explica la concepción del Universo. Para los Incas, el supremo creador de todas las cosas es ILLA TECSE WIRACOCHA PACHAYACHACHIC, y para él, está reservado el primer escalón, Es el Dios creador, el Gran Espíritu, que dejó caer su “chuspa” y así nació todo el Universo. El Sol (Inti) ocupa el segundo escalón. Es el “ojo de Wiracocha”: premia y castiga en forma directa, es el dios de la naturaleza y el hombre, dispone las obligaciones y da tiempo para la siembra y la cosecha, para las fiestas y el amor y también para la muerte. El tercer escalón es de los “Mallquis”, espíritus tutelares de los cerros, ríos y montañas (“Huacas” “Apus”) que nos protegen, sostienen y respaldan.

El lado inferior derecho representa le teoría de las tres vidas o los tres mundos. El “Hanan Pacha”, es “antes de la vida” y ocupa el primer peldaño correspondiente al ”alto mundo”.  En este lugar viven los espíritus tutelares (“Apus”) y también acceden a él los hombres andinos luego de su muerte, convertidos en parte de su progenitor y perviven engendrando nuevas vidas. El siguiente escalón corresponde al “Kay Pacha” o “esta vida” (mundo del medio); transcurre desde el nacimiento hasta le muerte. El “Uju Pacha” o “después de la vida” es el “mundo de abajo”. Es el espacio de los seres más oscuros, que se alimentan de “Jucha”. El hombre al morir, se va en cuerpo y alma a integrarse a la naturaleza, vuelve a su “Paccarina”.

En el lado inferior izquierdo corresponde al mundo real y representa el orden social. El primer escalón es del de los “Ayllus” o familias; el segundo a los “Llactas” o grupos de Ayllus y el tercero a los “Suyos”, regiones más grandes que abarcan varias comunidades.

El lado superior izquierdo representa las tres formas de conocimiento: “Yachay” o conocimiento intelectual; “Munay” o conocimiento emocional y “Llankay” o conocimiento técnico (saber hacer). Estos tres modos de conocimiento se corresponden con distintos centros energéticos (chakras): el yachay está relacionado con la mente, el munay con el corazón y el llankay con los centros inferiores (las “entrañas”).

A su vez, cada cuadrante representa los valores que sustentan la cosmovivencia andina: “Ama Llulla” (Sé veraz); “Ama Suwa” (Sé honesto); “Ama Japa / Ama Mama” (Sé leal y fiel) y “Ama Quella” (no seas haragán).

El centro de la Chakana representa el vacío original o “Ticsi Muyo”.

Apuntes seminario iniciación Nivel I Proyecto Ayni

Hermandad Andina

Cuando nos referimos a la “hermandad” este término tiene una connotación diferente en runasimi, ya que el termino KAUSAYSONQO abarca lo semejante y la afinidad de todo lo que tiene vida; pero el origen de la vida, desde el punto de vista de la cosmovisión andina, es el movimiento como vibración, en todo caso toda relación armoniosa positiva es la “hermandad”, muy difícil de traducir a una lengua estática y rígida como es el castellano (quizás por eso que muchos nativos lo llaman como “alqosimi”) donde no existe la posibilidad de expresar el movimiento-vida, ni valorar lo psíquico ni mental superior en una sola palabra.

Las frases y pensamientos puros de las expresiones psíquicas y mental superior son anuladas al traducirse al español, por no existir las palabras apropiadas. En el español existen palabras y más palabras sólo para hablar más de las formas físicas, concretas y visibles, pero no de los abstractos en toda su extensión y profundidad.
Kausaysonqo kay expresa la condición de ser parte de la hermandad que tiene vida o que está vivo; eso es genérico, pero en realidad esta hermandad, según la cosmovisión andina, se entiende mejor dividiéndolo en partes, lo cual se hace sólo con el fin de hacernos comprender mejor por parte de los demás, aunque en realidad es una sola, así tenemos:

1. RUNAMASI (La hermandad por especie)
Los seres humanos somos diferentes a los animales, pero por lo menos en la forma somos idénticos, pues tenemos una cabeza, dos manos, dos pies, unidos por el tórax o el cuerpo; más no se ha visto a nadie que lleve cuernos o cola alargada, o que camine apoyándose con la cabeza en el piso. Las personas nos comunicamos con diversos sonidos articulados y códigos lingüísticos creados por nosotros y le hemos puesto el nombre de idiomas o lenguas. Por otra parte, a pesar de la diversidad de razas, nuestra apariencia, costumbres y el hecho de que vivimos todos en la Tierra hace que seamos hermanos; ustedes saben mejor que yo, todo lo que encierra este tipo de unidad y hermandad por especie.

2. YAWARMASI (La hermandad consanguínea)
Esta forma de hermandad se traduce, creo, exactamente a todos los idiomas, en la cual participa la familia compuesto por los padres y los hijos, y los hijos como tales son los hermanos; en esta forma de hermandad se incluyen los primos, sobrinos…, y toda la consanguinidad genética, llamado árbol genealógico.
Para determinar la consanguinidad desde hace varios años se usa el análisis de ADN, a fin de determinar si tal o cual persona es padre genético o no de un niño, lo que sirve para acusar o liberar de la responsabilidad paternal, o también para reconocerse si son hermanos o familiares que no se conocieron. Lo indicado es lo más simple que no merece que nos extendamos más.
Este tipo de hermandad existió y existe aún en los Andes, concepto que también existe en la cultura occidental, pero que lo reconocen como la única hermandad más real.
También aquí se incluye la hermandad de raza, en donde en su aspecto superior la hermandad de sangre se expresa por la calidad genética.
3. PACHAMASI (La hermandad por Elementos)
Este tipo de hermandad no es conocida ni ha sido oficialmente explicada al detalle, aunque para los oídos que escuchan y ojos que miran se encuentra presente en la misma vida de la persona, de ahí que en las canciones en runasimi siempre lo mencionan. El problema está en que no todos saben el runasimi, ni tampoco todos están formados en la cosmovisión andina, por lo que trataré de explicar este tipo de hermandad de la siguiente manera:
PACHA: Tiene el significado de naturaleza, o sea todo lo que contiene la superficie terrestre; el cielo, espacio sideral o bóveda celeste; también el tiempo, es decir, el pasado, el presente y el futuro. Como verán, existen tres niveles de comprensión en una sola palabra.
Todo lo indicado anteriormente, como elementos de la naturaleza, no es más que la materialización de la Energía en Potencia No Manifestada, o sea en su Origen. A la forma nativa es muy sencillo de comprender todo, siendo así tenemos los elementos naturales:
a) SAMAY, SUJLA (el aire): Es el primer elemento del cual podemos tomar conciencia sin objeciones, este elemento cuando entra en movimiento en la naturaleza se convierte en viento y luego en huracanes, ciclones, etc. Y puede destruir poco o mucho si choca con la superficie terrestre. Pero, en el caso de la vida de nosotros (y también en de los demás seres vivos orgánicos) no podemos vivir sin respirar mucho tiempo; ahora, si bien los seres humanos, como un organismo macro, tenemos respiración aeróbica, pero también existe la respiración tisular dentro de nuestro organismo.
La hermandad radica en que yo respiro aire y tú que estas leyendo también respiras el aire; sabemos que en el medio ambiente aproximadamente el 20% de ese aire es oxigeno que nos da la vida, y este elemento aire es parte de la materialización del Pachakamaq o Energía-Vida; ahora existe una pequeña diferencia entre la cumbre de los nevados superiores a los 5000 metros sobre el nivel del mar (en las alturas la presión parcial del oxígeno es menor) con respecto a las costas del mar, pero en ambos extremos respiramos. Según la cosmovisión andina el hecho de que ambos respiremos y sin objeciones nos hacen que seamos iguales, no tenemos diferencia, ambos dependemos de este elemento vida, por lo tanto somos hermanos.
b) UNU, YAKU (el agua): Aproximadamente el 70% de la superficie terrestre es agua y al evaporarse se produce el ciclo del agua, generándose agua dulce, pero en pequeño porcentaje; por otra parte en la naturaleza las aguas, como lluvias, pueden causar las inundaciones, también tsunamis y maremotos originados desde el mar. Así mismo nuestro cuerpo contiene bastante agua, de ahí que en el organismo de un neonato este líquido elemento supera el 80%, y en adulto el 50%; por lo tanto en nuestra existencia es el segundo elemento más importante, ya que sin tomar agua nuestra vida está en riesgo. Técnicamente necesitamos beber diariamente 2 litros de agua.
Para la tradición andina es una de los cuatro formas de la materialización Divina, por eso todos tomamos agua; tú como yo y todos los seres humanos poseemos agua en nuestro organismo, es por eso que también somos hermanos.
c) INTI, NINA (el fuego): En el cosmos, para nuestro sistema solar, el Sol es el astro rey que proyecta sus rayos a todo el sistema y por ende a la Tierra, por ser el tercer planeta, proporcionando su calor y su luz, y si no fuera por la capa de ozono toda vida orgánica sería afectada en la Tierra. En la naturaleza el movimiento de las capas tectónicas por fricción generan las erupciones volcánicas, si bien es cierto que el núcleo de la tierra es fuego, en nuestro organismo las mitocondrias en el proceso de la glicólisis generan el calor corporal, donde la temperatura corporal humana en promedio es de 36 grados centígrados. A mayor o menor grado de temperatura en el cuerpo humano se produce consecuencias funestas, que puede ser la fiebre o hipotermia (temperatura baja-enfriamiento) con peligro para la vida.
La cosmovisión andina nos indica que la Divinidad en la etapa de su manifestación lo hace como rayo, luz; esa energía es de por vida y circula por nuestro organismo, de ahí que todas las personas tenemos temperatura como símbolo de que el Sol se encuentra presente en nuestro cuerpo. Sin el Sol no existe vida, por eso somos hermanos.
d) HALLP`A (la tierra): No hay necesidad de explicar sobre la tierra, ya que todos en forma natural nos desplazamos sobre ella, donde ningún ser humano podría jactarse y decir que él estuvo antes de que existiera la Tierra, y a su vez nadie puede vivir fuera de ella. Así mismo, los constituyentes de la tierra son parte de nuestro organismo, los minerales de nuestros huesos son el ejemplo concreto.
Desde el punto de vista de la cosmovisión andina la Tierra es la que representa a la fuerza o energía gravitónica, ya que el Sol es a la fotónica, y se comporta como la madre de todos los seres proporcionando alimento a todos, sin excepción, no importa que vivamos en la ciudad sin interesarnos de las tierras de cultivo o que contaminemos o destruyamos, como el caso de las minas, pero quieras o no todo lo que comemos viene como producto de la tierra.
Por todo lo anterior indicado hace que también todos seamos hermanos, nadie en forma natural vive en otro sitio ni vivirá tampoco sin nada, para sobrevivir necesariamente tendrá que llevarse lo necesario de la tierra que es la madre de todos.
Tal es así, por ejemplo, para explicar el saludo interno andino (hamassimpi…) se recurre justamente a la profundidad del significado de los elementos.
EN CONCLUSIÓN: Los rayos del Sol son para todos, así como el oxigeno del aire, al igual que las moléculas del agua y de igual manera en la tierra no existe frontera real alguna; de manera absoluta nadie puede ser propietario ni dueño de nada, pues, como aves de paso, somos mas bien parte de la tierra tan igual como lo son los microorganismos y los animales de enormes tamaños.
La sumatoria de los elementos se sintetizan como productos alimenticios, en los alimentos se encuentra presente los rayos del Tayta Inti como energía que llega a nosotros, y que con la participación del agua y el aire hace retoñar las semillas, enraizándose debajo de la tierra el futuro alimento o nutriente. Es necesario mencionar que para el nativo todo producto alimenticio es sagrado porque está constituido por los mismos elementos de la Manifestación Divina, y que son éstos los alimentos orgánicos que nosotros consumimos. Esa es la razón por lo que todos somos hermanos. Para ser diferente tendría que alimentarse de piedras o metales y eso haría que no sea hermano.
4. WIÑAYMASI (La hermandad por evolución)
Como hemos indicado reiteradamente que el runasimi se habla en tres niveles, de ahí que en el segundo nivel se entiende que wiñay significa evolución, porque literalmente significa crecer. La hermandad por evolución es un nivel en la cual se reconocen las personas en base al estado de conciencia en que se encuentran, es necesario este reconocimiento para ayudarse, debido a que sólo ellos pasan los diversas obstáculos o pruebas de vida (con los semejantes y en la naturaleza), ya que nada está fuera de lo natural, en donde es absolutamente necesario recurrir a los hermanos de mayor evolución y recibir sus oportunas orientaciones para comprender realmente un hecho, suceso o una situación, para que no sea solamente una experiencia más en la vida sin sacar ninguna lección.
Como verán, este tipo de hermandad es profunda y muy difícil de explicar, cada quien vivenciará en el momento oportuno con sus hermanos en los planos o niveles de evolución de conciencia en que se encuentren, pero antes que esto ocurra hay que salir primero del personalismo, del egoísmo, los apegos, ansias de poder, etc., los cuales separan del principio de hermandad andina, y en la vía de la evolución no conducen a ningún lugar, ni siquiera permiten vislumbrar el sendero de la evolución o qori ñan, qhapaq ñan, willka ñan o inka ñan, que en runasimi son sinónimos pero con algún detalle particular que los diferencia. Como una expresión común de este nivel de hermandad es cuando dos o más personas se atraen y tienen afinidad en sus opiniones y acciones elevadas sin haberse conocido nunca en esta vida.
La hermandad por evolución (basado sobre valores trascendentales) es muy fuerte y la más sólida que sobrepasa todo límite físico y psíquico, es realmente la verdadera hermandad de los seres HUMANOS o RUNAKUNA.

EN CONCLUSIÓN

Los cuatro formas de hermandad mencionados se han empleado en el Tawantinsuyö para usar el termino “hermano”, es por eso que wayqey-hermano, panay-hermana, turay-hermano, ñañay-hermana, no se puede traducir exactamente a otro idioma o lengua, pues nosotros incluimos más amor, afecto y cariño para decirlo. Expresar panacháy no tiene traducción exacta de “mi hermanita o hermanita” (esto es sólo literal), es algo más. Por otro lado, desde el punto de vista evolutivo la hermandad sobrepasa a lo que es de padres e hijos, el padre o el abuelo puede resultar ser el hermano menor en la evolución de sus hijos o nietos, eso mismo puede ocurrir con las hermanas, cuya idea se completa con la llamada teoría de las reencarnaciones de la conciencia inka, que es otro tema que algún día trataremos.
Decir hermano en runasimi es reconocer a la esencia de la vida que se encuentra en el semejante al igual que en el mío, ¿cuál es diferencia? ¿en qué nos diferenciamos en esencia? Entonces, ¿por qué tengo que creerme diferente o superior? Ni el color de la piel hace la diferencia, ya que ella depende mucho del medio geográfico y el ambiente, los pigmentos son una defensa del cuerpo. Por último, si uno es superior en la evolución entonces tiene tanta responsabilidad en conducir en la vía de la evolución a sus semejantes, porque uno ve en el otro así mismo, entonces ¿por qué hacerle daño a otro que es uno mismo?
En la hermandad andina no sirven la fuerza física, la raza, la condición social o económica, y mucho menos los títulos académicos para imponerse sobre otros; la verdadera hermandad surge en la mente y en el corazón, lo cual se demuestra en los hechos, en las actitudes y sobre todo en la conducta diaria, no es necesario hablar sino vivir como hermano de todos y de todo.
Tampoco uno debe ser hipócrita para así buscar ventaja para sí mismo aprovechándose de la inocencia y confianza de un hermano, ya que eso es lo que está ocurriendo en estos últimos tiempos; mientras dicen hermano en público e incluso por los medios de difusión social, pero las acciones demuestran todo lo contrario. ¡ESO NO ES HERMANDAD ANDINA!
La hermandad en la Confederación del Tawantinsuyö o Inka que hemos tenido la oportunidad de vivir en las alturas de K’ana (Cusco-Perú), como el sasawi (planta medicinal altoandina ) se había mantenido íntegro a través del tiempo, pero no sabemos si en otras culturas habrán tenido este concepto y vivenciado la hermandad con la misma amplitud y profundidad que la Inka.
Qankunapaq tukuy sonqoywan wayqeykuna panaykuna, kay qelqasqayta ñawinchayuspa, sonqollaykiswan qhawariwaychis, kaypiña maypiña kaspapis runamasiykita yanapayuy, wiñay ñanpiqa tupayushasunpunichá, amataqyá qonqankichu, qoriñanpi, qhapaq ñanpi allillamanta purispa ñaupanaykita.

Por el Lic. Evaristo Pfuture Consa
FUENTE: cosmovisionandina.org

Verdad y realidad

Cita

“¿Cuál es la verdad? – ¿Imattak chekkari?
Y tendremos que contestarles que la Verdad …no existe porque hay millones de verdades cuando los puntos de vista son infinitos.
Y si hay millones de verdades, es como si no existiera ninguna y tendremos que enseñarles que la “verdad” impuesta por la fuerza se llama “dogma” y que éste es la vergüenza de la racionalidad.
En nuestra Cultura no existe la “Verdad” que es relativa y decimos: “aquisito, no más” , para cualquier distancia.
El ángulo de visión al mirar un disco, nos mostrará visto de frente una circunferencia, un óvalo de costado y una recta de perfil.
¿Cuál de las tres opciones es la verdadera? Pues, la suya para cada uno… y ninguna para todos juntos”, Carlos Milla Villena

Arquetipos

En la cosmovisión andina, cada una de las 4 direcciones (Sur, Oeste, Norte, Este) están vinculadas con un animal de poder arquetípico que representa e inspira determinados valores. Cada uno de estos animales además irradia una vibración de energía diferente y nos ayuda en determinadas circunstancias de nuestra vida.

Serpiente (Sur): La serpiente (Sachamama) nos enseña a dejar atrás nuestro pasado, lo que ya no nos sirve, lo que no necesitamos, de una sola vez, como lo hace ella al mudar de piel, Alberto Villoldo dice que “la serpiente simboliza el conocimiento, la sexualidad y la sanación”. La invocamos cuando necesitamos sanar, desapegarnos de situaciones, personas, relaciones que no nos hacen bien. Está asociada al cuerpo físico y al Ukhu Pacha (“mundo de abajo”).

Jaguar (Oeste); El jaguar (Otorongo) nos enseña a caminar con gracia y belleza, sin miedo y sin enemigos, y a dar el salto hacia la próxima vida cuando llega el momento oportuno. Dice Villoldo “el jaguar implica la transformación súbita, vida y muerte (…) ayuda a desmembrar aquello que debe morir con el fin de que algo nuevo pueda nacer”. Está asociado a la mente y al Kay Pacha (“mundo del medio”).

Colibrí (Norte): El colibrí (Q´enti) nos enseña a obtener sabiduría de cada experiencia, tanto buena como mala, y a que tenemos la capacidad de cambiar de dirección en nuestro vuelo cuando le deseamos. Según Villoldo “representa el coraje que se requiere para embarcarse en un viaje épico” (cada año los colibríes migran de Brasil a Canadá, un viaje aparentemente imposible para aves de su tamaño). “La energía del colibrí nos impulsa a ese viaje épico que nos llevará de vuelta a nuestro origen, donde nació nuestro espíritu”. El colibrí está asociado al alma y al Hanaq Pacha (“mundo de arriba”).

Cóndor y Águila (Este): El Cóndor (Kuntur) y el Aguila nos otorgan el poder de la visión. Nos enseñan a elevarnos hacia las alturas para poder ver el todo, sin que los pequeños detalles de nuestra vida nos detengan o interfieran en nuestra misión. Villoldo afirma que “las energías del águila nos ayudan a encontrar la visión directriz de nuestra vida. Los ojos del cóndor ven el pasado y el futuro, y nos ayudan a saber de dónde venimos y en qué nos vamos a convertir”. Estos animales están asociados al mundo del espíritu y representan el poder autotrascendente de la naturaleza.

Qhapaq Raymi

Los pueblos originarios reconocían en los ciclos de la Pachamama, en las estaciones del año, un mensaje de la naturaleza que había que descifrar y vivenciar.

El  Qhapaq Raymi es el sexto mes del calendario andino (10 de diciembre a 6 de enero del calendario gregoriano). En esta época se celebra la Fiesta de la Riqueza, entendiendo como tal a la Sabiduría Interior.

El 21 de diciembre, cuando el Solsticio marca el inicio del verano en el Hemisferio Sur y comienza la estación de las lluvias en el Ande, las comunidades se reúnen a celebrar y a agradecer.

Es el momento de agradecer por la siembra, por el brote de las semillas y de los primeros frutos, y de compartir. Se celebra el crecimiento evolutivo de la vida y el intercambio justo entre hombre y naturaleza, entendido como al “buen vivir” (Sumaj Kawsay), opuesto al “vivir bien” del mundo occidental que contamina, deteriora, abusa de los recursos naturales, etc.

Los solsticios responden al eterno contraste entre la Luz y la Sombra, entre la vida y la muerte. El Solsticio de Verano es el momento en donde la luz detiene su marcha ascendente y a partir de ahora, en cada jornada, le irá dejando más espacio a las horas de la noche.

El Qhapaq Raymi marca el tiempo de fortalecimiento. Es el momento de miramos y reconocer nuestras potencialidades internas para poder acrecentarlas en un proceso evolutivo conciente.

Celebremos la capacidad para vencer los miedos, la ignorancia, el prejuicio, el enojo… Demostremos nuestra destreza. Esas son nuestras grandes pruebas!