Acerca de Karina Sanchez

Lic. en Publicidad y Comunicación Social (USAL) Consultora externa en comunicación. Fotógrafa.

21-12-2012 Un nuevo amanecer

La cultura andina no es ajena a las profecías, es más no son pocas. Existe una tradición mística que nos habla de una ueva era andina e importantes profecías para toda la humanidad en estos tiempos modernos. Los paqos y sacerdotes espirituales andinos refieren -desde hace mucho tiempo- tres importantes revelaciones:

  1. El ascenso de la mujer. Es una antigua profecía andina que nos habla de la evolución espiritual de la mujer con la llegada del nuevo milenio. Ella es imagen y semejanza de la pachamama y en sus manos se centrará la educación del amor y la paz para las futuras generaciones, con la finalidad de generar equilibrio entre el mundo energético masculino y femenino.
  2. El encuentro del águila y el cóndor. Algunos maestros místicos descendientes de las tribus indígenas norteamericanas y maestros paqos andinos, coinciden que en el nuevo milenio se llevará a cabo el reencuentro y unión de los pueblos indígenas representados en el Norte por el Aguila y en el Sur por el Cóndor, esta unión simbólica fortalecerá las tradiciones espirituales, y de la cultura originaria emergerá un mejor destino para la condición social de la humanidad.
  3. El retorno del Inca. Dentro del incosciente colectivo del poblador andino subsiste hasta la actualidad el paradigma del retorno del Inca, pues hubo una época, en que el horizonte andino gozaba de apogeo, esplendor y hegemonía gracias -entre otras cosas- a la calidad de sus gobernantes, que luego se interrumpió con la presencia hispánica, pero se espera que la situación cambie y el único Inca (Sapa Inca) asuma nuevamente el destino del Tawantinsuyo.

 

Esta última profecía se asocia en algunos contextos con el mito de “Inkariy”, pues por siglos se parte de la creencia de que el Inca (gobernante supremo), ha sido dividido, siendo sus partes separadas y llevadas hasta los confines del Tawantinsuyo. Se cree que la cabeza (representado por el creador: el Dios Wiracocha) aún vive y se encuentra llamando al resto de las partes, por lo mismo se espera que el cuerpo del Sapa Inca se complete y genere los cambios para el bien de la humanidad. Esta versión puede coincidir con el mutilamiento de Tupac Amaru II por parte de la colonia española, que a pesar que no era un Sapa Inca poseía sangre real propio de un linaje incaico directo (panaka).

Desde hace unas tres décadas –mucho antes que el mundo prestara inusitada atención a las profecías Mayas- los paqos andinos (maestros y curanderos espirituales) han precisado los alcances de esta profecía, detallando incluso algunos datos, que como es obvio deben ser tomados como referenciales, por tratarse e tradiciones transmitidas de generación en generación de forma oral. Como ya se sabe, el tiempo andino es circular y comprende períodos aproximados de quinientos años a los cuales se les llama “pachacuti”. Pachacutec o Pachacuti puede ser interpretado literalmente del quechua como “cambio radical del cósmos” o “regreso a la madre tierra”. La actual Pachacuti, la décima, ha comenzado en el año 1990. La fase de transición entre una y otra Pachacuti dura 22 años.DSC_0204

Dicho período de transición, comprende a su vez tres fases, la primera fase de tres años de 1990 al 1993, es conocida como el inicio de una serie de fenómenos que anuncian la mutación cósmica hacia la nueva Pachacuti. La segunda fase ha comprendido siete años, desde 1993 hasta el año 2000, y se ha caracterizado por cambios en relación al elevamiento del nivel de conciencia espiritual, conllevando a numerosos maestros a ingresar al IV nivel de conciencia del misticismo andino. En la tercera fase, del año 2000 al 2012, se espera que el nivel alcanzado en las fases anteriores -por muchos maestros andinos- impulsen que algunos de ellos alcancen a su vez, el V nivel de conciencia de la tradición. Se precisa que finalizado esta fase de transición 12 maestros (seis hombres y seis mujeres) emergerán eventualmente a lo largo y ancho del Tawantinsuyo, y gracias a estos se elegirá al Sapa Inca y la Qoya, en un ritual que se llevará a cabo en el templo de Wiracocha, en Cusco. Estos maestros poseerán la fuente energética del grupo y obstentarán el VI nivel de conciencia a fin de llevar a cabo las transformaciones necesarias en beneficio de la nueva era andina. La responsabilidad de estos maestros elevados según la profecía será la de reordenar la espiritualidad y educar a las nuevas generaciones en la ley del ayni andino (reciprocidad).Las profecías andinas no tienen el aspecto de ser fatalistas, es más los maestros andinos (paqos) afirman que estas revelaciones nos hablan principalmente de una nueva humanidad, una más positiva, caracterizada por una mejora en el nivel de conciencia espiritual, en la cual muchas personas adoptarán ideas, tradiciones y formas de pensamiento que contemplan el cuidado de la madre tierra e integración social. Las prácticas de mejora hacia la expansión de conciencia serán comunes, e inclusive la apertura hacia la espirtualidad de las culturas indígenas será de gran importancia.

Autor: Arnaldo Quispe

Fuente: www.takiruna.com

El espacio sagrado

Cuando creamos un Espacio Sagrado, dejamos atrás los asuntos cotidianos de la vida, el mundo bullicioso de las reuniones y los horarios y, nos preparamos a encontrarnos con la Divinidad. El Espacio Sagrado nos permite entrar a nuestro mundo interior silencioso en donde la sanación tiene lugar. Allí nuestras cargas se hacen más ligeras y podemos entrar en contacto con el Espíritu y con los hombres y mujeres medicina que nos ayudan desde el mundo espiritual. Este es el espacio más propicio para meditar y para sanarnos a nosotros mismos o ayudar a otras personas en su proceso de sanación.

Hay dos maneras de abrir el sagrado: invocando a las 7 direcciones o expandiendo nuestro octavo chakra. La primera, crea el Espacio Sagrado de la ecosfera; la segunda, crea el ambiente sagrado de la noosfera. Ambos espacios comparten los conceptos básicos de que toda la vida está interrelacionada y es interdependiente. Relacionándonos con otros de impecable intención y en asociación con el Espíritu, estamos en condiciones a visualizar y manifestar un mundo dinámico y evolutivo.

El Espacio Sagrado – La Ecosfera

En este ámbito, el conocimiento sobrepasa la consciencia individual. Abrimos el espacio sagrado con una invocación, llamando a los espíritus de los cuatro puntos cardinales (Sur, Oeste, Norte y Este), a nuestra Madre Tierra y a nuestro Padre Cielo.

Cada dirección está asociada a un elemento y a un animal de poder o arquetipo. Los arquetipos no son sólo símbolos: son energías o espíritus primordiales con sus propias cualidades y poderes.

El Sur es la dirección del Agua (Unumama) y de la Serpiente (Sachamama). El Oeste es la dirección de la Tierra (Jallpamama) y del Jaguar (Otorongo). En el Norte encontramos al Aire (Wayra), al Colibrí (Sewar Qenti) y también a los ancestros. En el Este se encuentra el Fuego (Nina) y el Cóndor (Kuntur) o Águila.

Nuestra Madre Tierra es la Pachamama, la madre Naturaleza, todo lo manifestado en forma de materia. Representa la energía femenina. Es nuestro sostén y a ella le debemos agradecimiento por estar vivos en este plano. En esta dirección invocamos también a los Apus, espíritus tutelares de las montañas sagradas, transmisores del linaje.

Luego llamamos al Padre Cielo, que representa la energía masculina. En él estamos invocando al Gran Espíritu, a Dios en cualquiera de sus nombres, a las estrellas y constelaciones del universo. A esa fuerza poderosa que nos convierte en seres de luz encarnados en un cuerpo físico.

Finalmente, abrimos la séptima dirección, nuestro propio centro de luz que brilla en el corazón.

Una vez terminado nuestro trabajo (meditación o sanación), cerramos el Espacio Sagrado siguiendo el camino inverso que hemos recorrido al abrirlo por las 7 direcciones. Es el momento de agradecer y de liberar las energías que nos han acompañado.

El Espacio Sagrado – La Noosfera 

En la noosfera compartimos la conciencia planetaria para concebir el cumplimiento del más alto potencial de la humanidad. Para crear el Espacio Sagrado, utilizamos la luz de nuestro chakra octavo, el Wiracocha, que reside fuera de nuestro cuerpo físico, pero dentro del Campo Energético Luminoso. El poder del Espacio Sagrado, se multiplica cuando ampliamos este orbe radiante y descansamos dentro de él. Es esta la parte de nosotros que siempre esta unida al Creador.

Para abrir el Espacio Sagrado de la noosfera, imaginamos nuestro octavo chakra como un pequeño sol radiante que se encuentra sobre la cabeza. Ponemos las palmas sobre el pecho, en posición de oración y luego, lentamente, las elevamos hasta que estén por encima de nuestra cabeza. Nos conectamos con el octavo chakra, intentando sentir su energía en nuestros dedos. Muy lentamente, girando las palmas hacia afuera como un pavo real que abre su abanico, ampliamos la circunferencia de este brillante orbe hasta que, extendiendo los brazos y bajándolos a los lados, quedemos rodeados por la luz de nuestro chakra octavo.

Este orbe también puede ser extendido para rodear a su ser querido, como si lo estuviera abrazando con una manta de luz.

Para cerrar este Espacio Sagrado después de haber terminado el trabajo de sanación o la meditación, llevamos los brazos hacia arriba (como cerrando un abanico) y así devolvemos la luz hacia el orbe del octavo chakra, para finalmente regresar las manos a la posición de oración inicial.

Nota: Otra enseñanza dice que lo que aquí se llama Wiracocha u octavo Chakra es la Energía Sagrada del Chakra Corazón unificado y llevado por encima del séptimo Chakra para ser expandido. Luego se concentra y se devuelve al corazón ya concentrado una vez que se termina la ceremonia. En este punto se reza: “Que mi corazón guíe mi mente”, llevando las manos unidas al sexto Chakra o Tercer Ojo.

Fuente: “Chamán, sanador y sabio”, Alberto Villoldo.

El sueño

SAMAY- PUÑUY (Descansar – Dormir)

Samay, en sus diversas acepciones, se traduce en realidad como “volver a la armonía corporal, reconstituir los elementos integrantes del organismo y liberar el mundo psíquico y mental superior del plano físico”, mientras que Puñuy es ingresar al estado de inconciencia.

En el samay existen aspectos que se debe tener en consideración, a saber:

1. Con relación al medio y la protección cósmica: Generalmente el samay se ha acostumbrado hacer en la noche, en las horas más pasivas, cuando ya están manifestados la luna y las estrellas que ingresan como protectores en los dominios del mundo psíquico, ya que en la naturaleza, de las 24 horas del día, la noche es la más pasiva. Aunque se podría decir que es relativo, pero lo más natural es que las horas de la noche son para dormir.

2. Con relación a la persona: En la Confederación fraternal del Tawantinsuyö todos estuvieron advertidos y formados para hacer las cosas en forma conciente, y esto se aplicaba aún estando dormidos; y es allí que para pasar de la conciencia a la inconciencia se requiere conocer y manejar algunos detalles fundamentales:

– El cuerpo ingresará a una completa relajación para distribuir los nutrientes a todo el organismo; es la armonía funcional, por ello el samay no es inmediatamente después de haber terminado de comer, sino es después de algunas horas de que se ha demorado la práctica del Yuyaymanay; es por eso que se dice en runasimi “purinaqjarichinan mijuyusqanchistaqa (hay que “pasearlo” o digerirlo lo que se ha ingerido o comido).

– El cuerpo psíquico y mental superior se liberan del plano físico, por ello pueden entrar en contacto con los seres y el medio de los planos superiores; y es aquí donde viene la preocupación: a mayor evolución la liberación ocurre a voluntad, pero no debe ser manipulado con aspiraciones materiales o formas de aprovechamiento personal vanidosa y egoísta, ya que la liberación corresponde netamente a la evolución psíquica y mental superior. La prueba de ello son los ensueños que de algunos nos acordamos al despertar.

Protección: Considerando lo anterior y también considerando que cada uno de nosotros no somos ni estamos solos, sino más bien nos encontramos en el sendero evolutivo y por lo tanto existen seres más o menos evolucionados que nosotros, entonces es imprescindible comprender que necesitamos ayuda, guía y protección de los más evolucionados.

Esta es la razón por lo que los tawantinsuyanos o habitantes de la confederación del Tawantinsuyö realizaran ceremonias, rituales, etc., y así mantenerse en contacto con las energías activas del Pachakamaq, los mismos que se encuentran en los cuatro elementos de la naturaleza. Es así cómo que se establece el contacto espiritual con los Apukuna, Pachamama, Mamaqocha, hasta hacer el uyni (unidad con el entorno) y llegar al tinku (unidad o fusión) con el Pachakamaq.

En la practica real, antes de dormirse se agradece a las divinidades del día y a los Apus, y luego se hace el contacto con la luna y las estrellas, así como con los Apus y la Pachamama o la naturaleza, para que ellos conserven, protejan y los mantengan toda la noche o el tiempo necesario a todos los seres vivos visibles e invisibles, así como a los logros alcanzados durante el día para que pueda continuarse al día siguiente con las actividades dinámicas y la evolución. En ella quedamos incluidos los seres humanos.

Es por eso que en ese estado el andino será protegido y guiado, y se le comunicará los pasos a seguir al día siguiente, toda vez que cuando entra el cuerpo a descansar pasa a la inconciencia, pero los cuerpos psíquico y mental entran en comunicación con las entidades mencionadas.

Es por todo ello que se pide protección para el cuerpo físico, psíquico, intelectual y mental superior, ya que se activan plenamente, pues para cada uno de estos planos existen los protectores correspondientes.

Por el Lic. Evaristo Pfuture Consa

Pachacutec

Las profecías andinas, principalmente las incas, están centradas en el concepto de transformación, conocido como Pachacutec o Pachacuti. Pacha quiere decir el cosmos o la Tierra, mientras que Cuti significa darle vuelta, corregir.

Pachacuti o (Pachacutec) fue el nombre dado al noveno soberano Inca, quien construyó a Machu Picchu y al Imperio de los Niños del Sol. Así como lo implica el nombre él fue el transformador de la sociedad inca que inició a la quinta era mundial inca, o el quinto sol, que irónicamente también trajo el final del mundo inca.

El tiempo del Pachacuti o Pachacutec trajo la venida de los conquistadores españoles y finalmente la destrucción del imperio. En un furor de violencia, la orden cultural más alta que los Andes ha conocido fue rápidamente derrocada.

Las profecías incas andinas predijeron el regreso del Pachacuti (Pachacutec), pero estás no son profecías de fatalidad – ellas prometen un comienzo humano nuevo, “un milenio de oro en la Tierra. Ellas hablan del potencial que viene al “salir fuera del tiempo”, lo cual no es simplemente un concepto metafórico sino que un logro concreto que puede despertar a toda la gente del mundo.

Cuando nos salimos fuera del tiempo, dejamos a todos los conceptos pasados y toda la percepción que resulta de nuestra noción normal del tiempo y el espacio. Tal cambio nos da el potencial de recrearnos a nosotros mismos en un paradigma totalmente nuevo. De acuerdo con Villoldo, las profecías hablan de un “desgarro en la tela del tiempo”.

Los ancianos andinos reconocen que este evento, que es un fenómeno perceptible, le presenta a la humanidad una oportunidad enorme. Si somos capaces de renuncia de cada concepto limitante que tenemos acerca de nosotros, finalmente veremos el esplendor pleno de lo que podemos ser -lo que la gente de la cultura inca siempre han sabido. Que somos, en efecto, semillas de luz divinas – somos semillas de dios.

Las profecías andinas implican que las entradas a otras dimensiones se están abriendo otra vez. Américo Yabar se refiere al tiempo actual de Pachacuti como “el tiempo de la semilla nueva”. La humanidad nueva que resultará será capaz de percibir al Universo en una forma radicalmente diferente; vamos a poder salir fuera del tiempo lineal.

Las profecías también hablan del tiempo del Mastay, o la reintregación de la gente de las cuatro direcciones. Los Q´ero y otros andinos han ofrecido sus enseñanzas para ayudarle al mundo a prepararse para el Gran Mastay. Así como ellos lo expresan , el tiempo ya viene para que la Gran Águila del Norte y el Gran Cóndor del Sur (refiriéndose a las Américas como un todo) vuelen juntos otra vez.

Las enseñanzas incas andinas involucran a Mosog Karpay, una ceremonia especial en la que la semilla de Pachacuti se dice que se coloca en el cuerpo luminoso de cada destinatario, de esta forma a través de una transmisión energética, conectando al individuo con el poder del linaje antiguo, el semillero de Wiracocha. Dentro de la semilla están todos los códigos de luz del cuerpo de los incas, los seres dioses conectados directamente con las estrellas.

Existen muchos caminos para el despertar de la semilla de la divinidad en todos nosotros. Por medio de la oración (el habla sagrada), por medio de la ceremonia y el ritual (las acciones sagradas), por medio de transmisiones directas (la gracia sagrada), y por la práctica del Ayni (el ser sagrado), las semillas dentro de nosotros pueden despertarse y prosperar. Sin embargo, éstas semillas no se despertarán hasta que nosotros nos deshagamos de las creencias falsas que nos dicen que estamos separados de la naturaleza.

Para despertar necesitamos liberarnos de la visión del mundo cartesiana limitada y que nos reunamos con la Madre Cósmica divina. En este contexto Alberto Villolldo expone que para ganar tal expansión de conciencia, los occidentales primero requieren despojarse del mito que fuimos expulsados y separados de la fuente divina.

Necesitamos ofrecerle a la Pachamama (Tierra) nuestro Ayni más alto. Este puede ser la única cosa más importante que podamos hacer, ya sea ambos como individuos o como una comunidad humana.

El parecer andino holístico de la importancia de las interrelaciones también se extiende a los tipos de personas y a las culturas. En este parecer hay tres tipos de gente:

Los que tienen conocimiento, conocido como Yachay, esos que tienen amor y sentimientos, conocido como Munay; y esos que tienen la habilidad de manifestar, conocida como Llankay.

La gente europea se dice que personifica en su mayoría al gran poder intelectual de Yachay. La gente del Norte América se dice que tienen el poder físico más desarrollado y la voluntad fuerte que los lleva a la acción en el mundo externo, correspondiendo a Llankay. Y los indios de Sur América se dice que poseen el amor más grande, representando a Munay.

Sin embargo, de acuerdo al pensamiento andino, ninguna de las habilidades es superior o completa en sí. La gente de todas esas cualidades se complementan entre sí, y sólo cuando éstas tres modalidades trabajen juntas existirá una humanidad unificada.

Además, y mucho más importante, éstos tres aspectos -la mente, el cuerpo, y el corazón, así como las tres piedras simbólicas que los mayas fijan en sus hogares, deben ser mezclados dentro de cada individuo.

Desequilibros dentro de los individuos, dentro de culturas separadas, y dentro de la humanidad en su todo deben ser corregidos.

El concepto andino antiguo de las relaciones tiene mucho que ofrecer a nuestro mundo moderno. Éste le hace hincapié a que todos debemos trabajar juntos en cooperación y juntar a nuestros punos fuertes y débiles como individuos y como un colectivo en el espíritu de intercambio y reciprocidad. Sólo a través del espíritu de reciprocidad vamos a completarnos como individuos y como humanos.

Fuente: Judith Bluestones P. El regreso de los niños de la luz: Profecias de los incas y los mayas para un nuevo mundo.

El mito del origen


El origen de la civilización andina se pierde en las ruinas de la cultura Chavin, en el Norte del Perú, y las de Tiwanaco en el altiplano boliviano. Su milenaria historia, junto a la del imperio inca -el Tahuantinsuyo-, se transmite, no obstante, de generación en generación a través de los hermosos mitos y leyendas de una cultura que se expresa en dos lenguas, en aymara y en quechua

Wiraqocha fue el gran creador del Universo. Antes sólo había humo y oscuridad. Creó el cielo, la tierra y los primeros seres humanos a quienes hizo de gran estatura. El mundo, en realidad, quedó dividido en dos lados opuestos. El Alax Pacha, el mundo de arriba donde habitan el sol y la luna y el Manqha Pacha, el mundo de abajo donde permanece el pasado. Entre ambos, un mundo intermedio: el Aka Pacha de los humanos.
Aquellos seres originarios, sin embargo, no tardaron en desobedecer las instrucciones que Wiraqocha les había dado, provocando su cólera. En consecuencia, los convirtió en estatuas de piedra que dejó en grutas y cerros y a continuación desató un gran diluvio, el Huno Pachakuti. El mundo quedó de nuevo en la oscuridad. Al diluvio sobrevivió un puma, aislado en medio del lago Titikaka (1) donde sólo brillaba el resplandor dorado de sus ojos.
Tiempo después el Creador emergió del Lago. La oscuridad desapareció porque al instante reemplazó los ojos del puma por el sol (inti) y la luna (quilla). De su unión nacieron dos hijos, la pareja divina formada por Manco Capac y Mama Oclla, el primer Inca y la primera Colla.
Wiraqocha se dirigió luego a Tiwanaco y mezclando con agua y barro del Titikaka a los seres anteriores que había petrificado, construyó hombres y mujeres de menor estatura que aquellos, creando así la nueva humanidad. Les dió nombre, vestidos e instrumentos agrícolas; les enseñó las lenguas, las costumbres, las artes y les transmitió leyes justas. De las Huacas, los lugares sagrados en los cerros y grutas, salió la nueva humanidad.
Wiraqocha regaló a Manco Capac un bastón de oro. Le ordenó recorrer los caminos hasta encontrar un lugar especial en la tierra. Al final, en el Valle de Huana Cauri el suelo se tragó el bastón y allí mismo nació un bello árbol, símbolo de la sabiduría de la nueva humanidad. En ese sitio se fundó Cuzco, el ombligo del mundo, la más hermosa ciudad del Tahuantinsuyo. El Creador entonces atravesó el país andino, llegó a la costa y desapareció caminando sobre las aguas del mar. Terminada la Creación, dejó a los hombres y mujeres la tarea de mantenerla.
El universo andino, pues, nació dual, formado por elementos opuestos que se complementan y generan equilibrio. Lo que está arriba y lo que está abajo; lo femenino y lo masculino; el día y la noche que se turnan. Los andinos, entonces, viven entre el mundo de arriba y el de abajo; es decir, se rigen por el orden cósmico y el pasado. En este sentido, la relación del espacio/tiempo donde habita la humanidad -el Aka Pacha- con los otros dos mundos, es permanente. En la Pachamama, la Madre Tierra, los lugares sagrados, por ejemplo, están en todas partes: en las montañas, lagos y caminos, simbolizando la relación con los orígenes y los antepasados (Achachilas). La vida diaria, las labores agrícolas y las fiestas están en correspondencia con el cosmos, principalmente con los cambios que producen las estaciones. Los andinos comprenden que no deben perturbar la armonía universal, la armonía de la creación de Wiraqocha.
En la Pacha de abajo reside el pasado. La vida en Los Andes se piensa y construye de acuerdo a lo que el pasado ha establecido. El futuro es también un regreso al pasado. En consecuencia, la existencia del mundo andino transcurre a través de ciclos. Cada 500 años aproximadamente se produce una transformación, el Pachakuti (2), para dar paso a un nuevo período. Entonces, el mundo de abajo retorna al mundo donde habita la humanidad y el ciclo que termina pasa a formar parte del pasado. Este proceso de transformación contiene siempre eventos y hechos importantes. Algunos cronistas españoles, incluso, llegaron a interpretarlo como un tiempo de guerra. El anterior Pachakuti, por ejemplo, significó el envío de la civilización inca al Manqha Pacha, donde permanece como fuente de una nueva sociedad.
En la cosmovisión andina, el retorno a los orígenes es siempre un cambio radical y profundo.
En el cíclico mundo andino, en efecto, el espacio/tiempo está invariablemente condicionado a la transformación, a un nuevo comienzo.
El último Pachakuti -el femenino Warmi Pachakuti-, según el calendario andino se inició el año 1992. Poco después, un eclipse de sol, el intijiwaña, dió lugar al nacimiento del quinto sol, el intiyuriña.
Desde entonces, las naciones andinas han estado convulsionadas por hechos políticos y sociales de gran trascendencia como los que han sucedido en Ecuador y Bolivia. Se trata de poner en vigencia principios fundamentales de convivencia social y con la naturaleza, enviando al mundo del pasado la historia de los últimos 500 años que han significado invasión, exterminio y marginación para los pueblos y culturas andinas. Es su propia forma de interpretar la realidad, de ejercer su derecho a la resistencia y construir un nuevo proyecto socio-político en Abya Yala, el continente americano.
Así, pues, la importante valoración del pasado se revela como elemento básico para comprender el sentido de la existencia en Los Andes.
El Pachakuti representa, en fin, un cambio integral a todos los niveles: espiritual, ético, social, económico y político. En este proceso, la transformación debe conducir a retomar el camino de la reciprocidad, la solidaridad, la justicia social, la paz y la defensa de la vida en todas sus manifestaciones.
Una gran oportunidad, sin duda alguna, para contribuir a restablecer el equilibrio entre el cosmos y la Tierra. Ha sido, por lo demás, el mensaje que los pueblos indígenas enviaron al mundo desde Tiwanaco el 21 de enero de 2006, el Jach’a Uru (Gran Día) cuando el presidente Evo Morales recibió el mandato de los Kurakas, unidos el águila del norte y el cóndor andino para anunciar juntos nuevos tiempos.”

1 Titi: puma en lengua aymara; Kaka: color dorado.
2 En lengua aymara “kuti” significa retorno, regreso al lugar de origen, cambio, transformación. El verbo es “kuty”: retornar. “Pachakuti” indica, por tanto, el regreso al espacio/tiempo original. Se deriva también el sustantivo “pachakutek”: el que renueva el mundo y lo transforma.

Fuente: Sol del Sur

Chakana y matemática andina

El concepto de chakana es fundamental en el mundo andino. Su significado compromete la astronomía, la cosmovisión, la filosofía, la arqueología como un patrón que está relacionado con los habitantes de los Andes. El símbolo también tiene correspondencia con la Cruz del Sur, la constelación del Polo Sur, formada por las estrellas. De la chakana o cruz andina se obtienen los días y meses del año andino, a través de la multiplicación y suma aritmética.

El solsticio de invierno, que marca el inicio de un nuevo ciclo agrícola o el Machaq Mara (nuevo año), tiene 13 meses cada uno de 28 días. Los cálculos matemáticos se obtienen de la chakana o cruz andina, un símbolo geométrico que fue usado hace miles de años por la cultura Tiwanaku.

El investigador Fidel Rodríguez explicó que al enumerar cada uno de los espacios de la figura con tres escalones, se obtienen 13 espacios. “Los 13 espacios nos indican que el año tiene 13 meses. Para calcular los días de la semana, dibujamos otra cruz andina con cuatro escalones y enumeramos cada uno de sus vértices, obtenemos la cifra siete. El número nos indica los siete días de la semana”, aseveró Rodríguez.
El siguiente cálculo matemático es la multiplicación de los días de la semana: 7 por 4 que son los lados de la chakana, se obtiene el número 28 que marcan los días de un mes.

Rodríguez explicó que en 28 días la Luna realiza su movimiento de traslación alrededor de la Tierra.

El investigador remarcó que al multiplicar los 28 días por 13 meses se obtiene la cifra de 364, que simboliza los días de un año. “Pero falta un día, esa jornada es el Machaq Mara (nuevo ciclo). Es cuando el Sol está en reposo para iniciar el nuevo tiempo y espacio en la renovación de las energías”, enfatizó el matemático.

Rodríguez planteó que al sumar en forma vertical los números resultantes de la cruz andina de tres escalones se obtiene la cifra 91. El número indica los días que dura cada estación, es decir 91 días en invierno, primavera, verano y otoño, que son celebrados con diversos rituales en los equinoccios y solsticios.

Al multiplicar 91 por las cuatro estaciones, se llega a obtener también la cifra de 364, a la que se suma un día, el de la celebración del solsticio de invierno y que completa los días del año.

Los amautas (sabios aymaras) consideran que el Machaq Mara o Willka Kuti (retorno del Sol) constituye el renacimiento y renovación de todas las energías que permiten el equilibrio entre la humanidad y la naturaleza. El ritual de esperar los rayos solares se cumplirá en el área rural y también en las ciudades.

“Cuando el Sol reposa en el Illampu”

Los amautas (sabios aymaras) cuentan, entre sus leyendas y mitos, que el Sol reposa sobre el Illampu antes de iniciar nuevamente su trayecto hacia el sur sobre las cúspides nevadas de la Cordillera Real, dando inicio al nuevo ciclo agrícola el Machaq Mara.

Esa jornada que falta en el cálculo matemático para completar los 365 días, resultante de la chakana o cruz andina, “es el día cuando el Sol reposa sobre el Illampu, un nevado considerado como sagrado por los aymaras”, dicen los amautas. La celebración del solsticio de invierno es ritualizada de forma ancestral con una simbología relacionada con los ciclos agrícolas.

La Cordillera Real es un gran marcador astronómico solar, el más gigantesco y majestuoso del mundo por donde “camina” el padre Sol, el tata Inti, desde la región del Illampu en el solsticio de invierno el 21 de junio, hasta los dominios del Illimani, otro nevado sagrado para los aymaras en el solsticio de verano el 21 de diciembre, explicaron los amautas. Las montañas o los apus estuvieron relacionados con los rituales que realizaban las culturas prehispánicas de los Andes.

De: Edwin Conde Villarreal / Fuente: http://www.facebook.com/intijinti

Masaje Andino

Qhaqoy es un sistema de masaje holístico basado en la experiencia. Cuando se habla de experiencia se está haciendo referencia a vivir el aquí y el ahora, con lo cual la experiencia Qhaqoy representa una metodología íntegramente vivencial, en donde se trata de sentir, vivir y experimentar todas los horizontes dimensionales que propone esta técnica milenaria.

 

 

Para Qhaqoy el cuerpo es un instrumento de desarrollo personal, una vía o circuito necesario por donde pasan todas las energías e intenciones, razón por la cual se presta una inconmensurable atención al tacto como herramienta clave en el desarrollo del masaje. La experiencia táctil en Qhaqoy se ha perfeccionado a través de la transmisión de conocimiento medicinal por la via ancestral. El tacto es el órgano sensorial más complejo y distribuido del cuerpo por medio de la piel. La piel es una capa física visible que sirve de medio de contacto con el mundo exterior e interior.

El masaje Qhaqoy es una terapéutica holística y energética que presta una elevada atención al contacto humano. Este permite que la energía humana fluya en conexión con la energía del entorno. Motivo por el cual Qhaqoy se vale de uno de los principios fundamentales de la cosmovisión andina: el ayni. Mediante el ayni las energías que fluyen activamente en el cuerpo humano se distribuyen creando armonía y equilibrio. La energía tiene inteligencia propia y generalmente fluye cuando la estimulamos o distribuimos convenientemente con técnicas simples del masaje Qhaqoy.

En las tradición andina el Kawsay es la energía viviente que fluye en todos los planos dimensionales, representa la suma de todas las energías circundantes, en donde sami es la energía pura o refinada y jucha la energía pesante o densa. Cuando tenemos un exceso de energía pesante o jucha tenemos que aligerar la carga mediante el ayni con la madre tierra. El ayni con la madre tierra (pachamama) es una de las técnicas de la tradición andina, que -por excelencia- permite el intercambio de energía pesante por energía refinada. Para ello, el terapeuta Qhaqoy se vale de simples técnicas rituales para lograr este propósito de reciclaje de energía con la pachamama.

La energías no son positivas o negativas dentro del contexto de cosmovisión andina, aún por tratarse de energía pesante en exceso, ésta no adquiere el carácter relativo de negativo, pues los excesos de este tipo tienen un rol que cumplir, una finalidad que permite aún lograr aprendizajes significativos en el camino de evolución personal. Las energías son sagradas y estas no se crean o se destruyen, las energías se transforman, tal como lo afirmaba Albert Einstein. Este proceso de alquimia puede lograrse con la sabiduría de la naturaleza en acción. En suma, un arte ancestral que los chamanes andinos conocen desde tiempos inmemoriales.

Los maestros curanderos de los Andes han perfeccionado la experiencia sensorial del tacto y a partir de allí, Qhaqoy viene aplicándose con enorme beneficio en diversos aspectos de la vida cotidiana:

  • Como método de autocrecimiento personal
  • Como vía de autocuración desde la inteligencia energética celular
  • Como via de contacto interpersonal trascendente
  • Como via de conocimiento en la sexualidad humana
  • Como potente recurso que equilibra los estados de estrés
  • Como herramienta coadyuvante de otras terapéuticas holísticas

A partir de la experiencia sensorial Qhaqoy, muchas personas encuentran el origen y significado de sus dolencias, descubren e integran el núcleo de sus propios bloqueos. Qhaqoy ayuda a hacer fluir esas energías pesantes-densas que conviven con las personas por muchos años. Cuando las personas encuentran respuestas y un sendero razonable de alivio interior comprenden que hay una inteligencia sagrada superior en métodos ancestrales de curación como Qhaqoy. La experiencia del tacto ayuda a descubrir, despertar, conocer y curar cada tipo de bloqueo dependiendo del plano o aspecto dimensional en donde se concentre. Por ello, el arte Qhaqoy sirve de puerta de acceso hacia otros estados dimensionales de conciencia. Es en la conciencia universal e infinita en donde el mundo espiritual fluye con la energía del kawsay, y es allí donde Qhaqoy sirve de vía de acceso al permitir elevar el estado de conciencia individual.

Autor: Arnaldo Quispe.

Inti Raymi: La Fiesta del Sol

Comprender a la celebración del Inti Raymi es tomar conciencia de un complejo saber de vida enmarcado dentro de las leyes de la naturaleza y abrir nuestra mente a una profunda espiritualidad natural en donde la naturaleza, las divinidades, los ancestros y el ser humano se transforman en una sola comunidad para celebrar el gran tiempo masculino complementado con la participación femenina.

El Inti Raymi o Fiesta del Sol es la celebración más importante del mundo andino. Representa el tiempo sagrado de la luz, la luz de Inti (Sol) que ilumina a nuestros pueblos para equilibrar nuestra conciencia comunitaria y permitir la continuación de la vida.

Inti Raymi es también el nombre del primer mes del calendario Luni-Solar, que rige la  vida  en resonancia con el Cosmos. Los Inkas dividían el año en 13 meses de 28 días cada uno, más un día “fuera del tiempo” que servía de nexo o puente hacia el nuevo ciclo. Ese día tan especial es el 21 de junio, fecha en que comienza el Solsticio de Invierno. “Solsticio” significa “Sol quieto”, y en este caso marca el momento de mayor alejamiento de la Tierra con respecto al Sol. Es el día más corto y la noche más larga del año, pero también da inicio al regreso de la Luz.

La Ceremonia del Inti Raymi marca el fin de un ciclo para el hemisferio sur y el comienzo de un nuevo año. Con la llegada de los españoles esta celebración fue reemplazada por la fiesta de San Juan, pasando a ser el 24 de Diciembre simbolo de nacimiento y comienzo de ciclo, para luego continuar con el fin del calendario gregoriano, el 31 de diciembre,  el fin de año.

En la antigüedad, en el TAHUANTINSUYU (las cuatro regiones del sol) llegaban los comunarios a los alrededores del INTI HUASI (Templo del Sol) para el encuentro de convivencia entre las comunidades, esperando la llegada del sol y dando comienzo al gran festejo de unidad, esperanza, deseos de un nuevo ciclo para la familia y las comunidades.

Fogatas de gran magnitud daban luz y color a la noche más fría del año: PHUTUTUS, WANCARAS, TARCAS, SICUS y un sinfín de instrumentos daban su armonía, con melodías de misteriosa alegría, que invitaban al baile, al canto y el amor.

Todavía hoy en los pueblos originarios del Ande a partir del 21/06 comienzan las ceremonias y ofrendas para honrar a los cuatro Abuelos y a las cuatro regiones del Sol.

-El 21/06 es la Ceremonia del Sol Naciente, Intiq Llojsiynin, y homenaje al Antisuyu (región del este de los Andes y Selva Amazónica) Con las aparción de los primeros rayos solares comienza un nuevo ciclo o año nuevo de la naturaleza, en este día la tierra, Jallp’a Mama se encuentra especialmente energizada. Asi, las mujeres principalmente, permanecen unas horas sentadas tomando contacto con la Madre Tierra y se descalzan durante la Ceremonia para renovar y fortalecer sus energías femeninas.

-El 22/06 es la Cermonia del Sol al mediodía, está en su punto Cenit, cuando no hay sombra, Intiq Tiknun, y homenaje al Chinchaysuyu (región del norte, desde el sur de Colombia, Ecuador y Norte de Peru). En este día el aire, Wayra, está purificado, por eso buscamos sitios con árboles para conectarnos con nuestra respiración, mientras que nuestros hermanos originarios se dirigen hacia las puertas del Viento, o Wayra Punku a muchos metros de altura para dejarse atravesar por Wayra y así purificarse.

-El 23/06 es la Ceremonia del Sol poniente, Intiq Yaykuynin, y homenaje al Qontisuyu (región oeste de los Andes, con dirección hacia el mar). En este día Nina, se encuentra con su máximo potencial de energía. Se encienden fogatas, se dialoga con el Abuelo Fuego, algunos pueblos del Amazonas caminan sobre brasas para conectarse con él.

-El 24/06 concluye el Inti Raymi y el homenaje es para el Qollasuyu (región del sur de los Andes, que abarca Bolivia desde el lago Titikaka, norte de Chile y 9 provincias del N.O. argentino). Ese día la purificación es con Unu Mama, a partir de las 0 hs hasta las 12 del mediodía. En las comunidades se bañan en el río, a pesar del frío, se juega con el agua, o se deja agua de lluvia  durante toda la noche bajo las estrellas para bañarse ese día por la mañana.

Hoy la ceremonia ha atravesado las fronteras étnico-culturales. Como un signo de estos tiempos, en que el inexorable camino hacia la espiritualidad parece ser una necesidad existencial de un número creciente de seres humanos, el Inti Raymi ha llegado desde hace unos años a los ámbitos urbanos, en rituales que reúnen a gentes provenientes de distintos sectores sociales, edades e identidades étnicas, honrando el espíritu esencial del mundo andino que nos enseña que todos somos uno.

La mesa

 

En la tradición andina la misha (mesa) es el equivalente a un altar de poder chamánico, este es en esencia un espacio sagrado compuesto de objetos de poder que sirven de contacto con las fuerzas ancestrales y espirituales del cósmos viviente. La misha es un waca, que quiere decir un espacio sagrado, único, intangible e irrepetible en la tradición que merece a los andinos respeto y culto. Es una alianza espiritual que solo puede servirle a su portador.

La misha es así mismo un pachachaka, es decir un puente cósmico que comunica los diversos planos dimensionales de la tradición: el hanaj pacha, el kaypacha y el ukhu pacha, mundo superior, humano e inferior respectivamente. La misha puede servir para conectarse con el linaje sagrado (panaca andina) de los maestros andinos. La misha como pachachaka, es un punto en donde se trasmuta la energía pesante en energía refinada, por ello sirve de herramienta auxiliar para el paqo, pues representa el poder de la pachamama para digerir y metabolizar la energía pesante, es decir tiene el poder de limpiar y purificar. El hecho que sea un envoltorio portatil siempre al alcance de la mano facilita que pueda trasladarse fácilmente de un punto a otro y realizar limpiezas u otros rituales en cualquier contexto o lugar.

Una misha puede ser un manto andino, una bolsa de tejido de alpaca o llama que sirve para envolver en forma de paquete los objetos personales de su portador. En su interior los maestros andinos colocan las khuyas, es decir las piedras sagradas que han sido heredadas por sus ancestros o maestros y que por los años de uso se encuentran cargadas de energía refinada o sirven de igual modo como canal energético (pachachaka). Dentro de la misha se pueden incluir entre otras cosas: retratos (de maestros o ancestros), cartas importantes, hojas de coca, amuletos, conchas marinas, cruces, diseños simbólicos,etc.), todo cuanto represente sagrado y único para la persona que realice la alianza con este objeto de poder.

Se dice que la misha es finalmente un fetiche, pues para el mundo occidental solo se componen de objetos que los indios andinos adoran y consideran como sagrados, este aspecto objetal compete al primer nivel de consciencia de la tradición. Sin embargo, su uso se extiende a otros niveles por su utilidad y valor dentro de la práctica de la medicina tradicional andina. Si la misha se extraviase el iniciado de cuarto nivel no tendría ningún problema en renunciar a ella, para lo cual solo tendría que pensar en componer una nueva, restitiyendo la anterior, este acto va de la mano con la actitud de desprendimiento y desapego aún de los objetos sagrados. Hay que recordar que la misha solo puede tener valor sagrado para su portador.

El mishachakuy es uno de los rituales sagrados de iniciación en la tradición andina para sintonizar con un linaje de maestros, es una celebración muy personal entre maestro e iniciado para conectar la fuerza y sentido de la panaca de maestros andinos. Mediante el mishachakuy el iniciado siente el respaldo energético ancestral de maestros que por siglos han preservado la tradición.

 

Fuente: http://www.takiruna.com

Página cultural de Arnaldo Quispe

Semiótica de los textiles andinos

La textilería andina, desde un punto de vista semiótico, constituye un código comunicativo. Los textiles han sido y son textos portadores de mensajes que se transmiten mediante sus múltiples desplazamientos, tanto geográficos como temporales.

En el nivel de expresión, los significantes utilizados incluyen los materiales y técnicas de realización, el diseño y el uso del color.

La textilería se configura como un sistema icónico-simbólico que traduce, en el nivel sensible, una conceptualización del mundo.
La objetivación de la palabra sobre un soporte físico favoreció en los Andes el desarrollo de un pensamiento más abstracto capaz de conceptualizar el yo y el mundo que lo rodea.
En la textilería andina, la percepción visual estuvo reforzada por los restantes sentidos: con frecuencia, mientras se tejía se rezaba o cantaba, por lo cual existió un sonido específico. Al elegir la materia prima adecuada, ésta se potenció a su vez con la selección de los ligamentos textiles a emplear, por lo cual hubo una textura que encauzó lo táctil. Debió haber un olor particular debido a la materia escogida y los tintes y aditamentos. El ritmo estuvo dado por la propia cadencia del huso y del telar.
De este modo, y en el nivel del conocimiento sensible, el sistema textil se entrama con otros, la percepción de cuyos significantes se realiza por sentidos diferentes al de la vista.
En el nivel del conocimiento conceptual, sucede algo semejante: la textilería refleja un modo de ser y de hacer en el mundo, desde una construcción propia de la realidad: el pensamiento andino –especialmente el incaico- parece haberse movido dentro de un universo hermético, donde todo habría sido creado de modo que lo que está abajo es reflejo o proyección de lo que está arriba y donde habría una especie de jerarquía universal de los géneros y las especies.

El pensamiento andino puede definirse como un movimiento activo, vital, basado en dos principios básicos: el de la dualidad y el de la complementariedad. Éstos no ponen énfasis en la disociación, sino más bien ejemplifican dos caras de una misma moneda: Bien-Mal; Oscuro-Claro; Arriba-Abajo; Cielo-Tierra; Femenino-Masculino; Vacío-Lleno. Todo ello se relaciona también con el dualismo de la persona dentro de las culturas andinas.
En quechua existe un término que implica el equilibrio o armonía en que conviven estas ideas duales: missa. En él confluyen las dos dimensiones de la cruz o versión dinámica del espacio.
Las culturas andinas tienden a yuxtaponer las ideas en paralelo, como las urdimbres y las tramas en el telar. Esta yuxtaposición es la base del pensamiento analógico andino, por el cual las cosas están relacionadas por sus semejanzas.

Así, los textiles y otras manifestaciones de similar magnitud trabajaron a modo de metáforas, conformando un cósmico entramado de senderos que unen y relacionan los sujetos y las cosas.

Estructura del Diseño

En la cosmología andina, el concepto de unidad se denomina “Pacha”, que se traduce del quechua como “espacio-tiempo”. Dicho concepto se expresa iconológicamente en el cuadrado. La estructura cuadriculada es la base de la unidad estructural de la forma en el textil andino.
La dualidad, como principio lógico, se ordena en pares de opuestos y de complementarios, generados a partir de una estructura inicial o principal, análogamente como el cuadrado se ordena en pares de planos perpendiculares o en pares de planos diagonales.
La cuatripartición del plano mediante perpendiculares o diagonales refleja –entre otras cosas- la organización del Tawantinsuyo y suele tener un centro que opera como eje de distribución compositiva.
La diagonal es de gran importancia en el diseño andino, ya que expresa, por una parte, la fuerza del movimiento, pero también el concepto de “tinkuy” o encuentro de los extremos en el centro.
La espiral expresa el concepto de ciclo o “pachacuti”, que es retorno al mismo principio y crecimiento por unidades o etapas de desarrollo.
Entre las estructuras complejas, el signo compuesto por el par escalera+espiral es quizás el de mayor trascendencia, al expresar el concepto de la unidad de la dualidad, manifestado en los principios del cuadrado y el círculo en movimiento, generando la ascensión y el crecimiento.

Conclusión

Existe una comunión profunda entre la significación de ancestro-hogar-pueblo-sitio y textil. Ambos ocupan un espacio y poseen una modalidad propia que incluye conceptos estéticos.
En los textiles andinos se pueden hallar recurrencias conceptuales, como el contraste sombra/luz que, en el pensamiento de algunos pueblos andinos, simbolizaba la sabiduría y la experiencia.
Juntamente con una memoria oral que puede relatar hechos maravillosos, en forma paralela a estas grandes imágenes mentales existió una memoria visual que fijó las relaciones entre formas, colores, espacios, contornos.
La historia cultural de los Andes ha quedado plasmada en los textiles. Estas imágenes plásticas son documentos gráficos de una ideología o de un sistema de valores.

El comienzo del universo

Minientrada

Un hombre mirando fijamente sus ecuaciones dijo que el universo tuvo un comienzo. Hubo una explosión, dijo.
Un estallido de estallidos, y el universo nació.

Y se expande, dijo.

Había incluso calculado la duración de su vida: diez mil millones de revoluciones de la Tierra alrededor del Sol.

El mundo entero aclamó;
hallaron que sus cálculos eran ciencia.
Ninguno pensó que al proponer que el universo comenzó,
el hombre había meramente reflejado la sintaxis de su lengua madre;
una sintaxis que exige comienzos, como el nacimiento, y desarrollos, como la maduración, y finales, como la muerte, en tanto declaraciones de hechos.
El universo comenzó,
y está envejeciendo, el hombre nos aseguró,
y morirá, como mueren todas las cosas,
como él mismo murió luego de confirmar matemáticamente la sintaxis de su lengua madre.

La otra sintaxis

¿El universo, realmente comenzó?
¿Es verdadera la teoría del Gran Estallido?
Éstas no son preguntas, aunque suenen como si lo fueran.
¿Es la sintaxis que requiere comienzos, desarrollos y finales en tanto declaraciones de hechos, la única sintaxis que existe?
Ésa es la verdadera pregunta.
Hay otras sintaxis.
Hay una, por ejemplo, que exige que variedades de intensidad sean tomadas como hechos. En esa sintaxis, nada comienza y nada termina;
por lo tanto, el nacimiento no es un suceso claro y definido,
sino un tipo específico de intensidad,
y asimismo la maduración, y asimismo la muerte.
Un hombre de esa sintaxis, mirando sus ecuaciones, halla
que ha calculado suficientes variedades de intensidad para decir con autoridad
que el universo nunca comenzó
y nunca terminará,
pero que ha atravesado, atraviesa, y atravesará
infinitas fluctuaciones de intensidad.
Ese hombre bien podría concluir que el universo mismo
es la carroza de la intensidad
y que uno puede abordarla
para viajar a través de cambios sin fin.
Concluirá todo ello y mucho más,
acaso sin nunca darse cuenta
de que está meramente confirmando
la sintaxis de su lengua madre.

Carlos Castaneda, “El lado activo del infinito”

Anatomía de los chakras

Creo que el miedo es la compasión en su forma de semilla. Sana el miedo y brotará la compasión. El yo institintivo no debe ser un enemigo. La ira, la codicia y la lujuria son recursos escondidos que se pueden transformar en amor, claridad, sabiduría y coraje. Todo en la naturaleza es sagrado, y cada chakra alberga las semillas de nuestra iluminación y de aquello en lo que nos vamos a convertir”. (Alberto Villoldo, “Chamán, sanador y sabio”)
Los chakras son una especie de discos de energía (chakra en sánscrito significa “rueda”) que giran a unos 10 cm del cuerpo físico, en el sentido de las agujas del reloj. Están conectados con la espina dorsal y el sistema nervioso central.
Las tradiciones orientales reconocen 7 chakras. Cada uno se identifica con un color diferente porque vibra en una frecuencia particular, al igual que los colores del arcoiris.
 
Los chamanes americanos hablan de 9 chakras. Siete de ellos se encuentran dentro del cuerpo físico, y otros dos fuera del mismo. Al octavo chakra lo llaman “Wiracocha”. Este chakra está dentro del campo de energía luminosa y es como un sol girando sobre nuestra cabeza. Este chakra nos conecta con el Gran Espíritu, es el lugar donde la divinidad reside en nosotros. Cuando estamos desconectados espiritualmente, el octavo chakra se vuelve opaco, es como si se apagara. 
El noveno chakra se encuentra fuera del campo de energía luminoso y se extiende por todo el Cosmos. Es el Espíritu, nuestra parte impersonal, infinita y eterna. El Espíritu es uno con todo lo creado y no está atado al tiempo. Es inmanente y trascendente.

Cómo funcionan los chakras

Los chakras metabolizan las energías vitales de la naturaleza, que proceden de 5 fuentes: a) plantas y animales; b) agua; c) aire; d) luz solar; e) energía biomagnética (kausay). Las energías luminosas circulan a través de los chakras del mismo modo que el agua y los alimentos lo hacen por nuestro cuerpo físico.  

Los chakras extienden filamentos luminosos que van ir más allá del cuerpo, conectándonos con todo lo que existe: aire, agua, tierra, fuego, árboles, ríos, bosques, montañas, animales y demás seres humanos.

Los cinco chakras inferiores (desde la base de la columna hasta la garganta)  se alimentan principalmente de la energía de la Tierra, mientras que los 4 superiores lo hacen de la energía del Sol.

Cada uno tiene una función particular y un color que lo identifica. Cada chakra está relacionado con determinados aspectos corporales y psicológicos y tiene una forma de expresión negativa cuando no funciona correctamente.

Los residuos energéticos que se van adhiriendo a los chakras les impiden vibrar en su frecuencia más pura. Los bloquean y aceleran el envejecimiento físico, por eso es tan importante trabajar en su armonización.

De “Chamán, Sanador y Sabio”, Alberto Villoldo
 
 

La anatomía del alma

“Cuando comprendemos nuestra naturaleza luminosa, podemos eludir las trampas del mundo material y experimentar el infinito” (Alberto Villoldo, “Chamán, Sanador y Sabio”)

El campo de energía luminosa es una matriz invisible que da forma a la anatomía del cuerpo. Está compuesta por cuatro capas que almacenan distintos tipos de energía. Pegada a la piel se encuentra la energía más sutil de todas, la causal, que representa nuestra reserva de combustible espiritual. La capa que le sigue es la psíquica o etérica. Luego viene la capa de energía mental-emocional y finalmente la más externa de todas, la energía física que proporciona el combustible que necesita nuestro cuerpo físico.

Estas capas van guardando un registro de todos nuestras vivencias personales y ancestrales. Tienen marcadas las huellas de todas las heridas recibidas en esta vida y en las anteriores. Estos registros se constituyen en patrones que nos predisponen a seguir determinados caminos. Influyen sobre nuestros comportamientos, relaciones, enfermedades, etc.

Todas las huellas contienen una información que conforma los chakras y organiza nuestro mundo físico y emocional. dado que organiza el campo de energía luminosa y éste a su vez organiza la materia.

Hay diferentes prácticas chamánicas que se ocupan de limpiar el contenido negativo de estas huellas para poder sanar el campo de energía luminosa y así evitar que el patrón siga repitiéndose (por ej.: iluminación).

En la tradición andina a este campo de energía se lo llama “popqo” y se lo representa como una especie de burbuja que recubre el cuerpo humano, con un espesor equivalente al ancho de nuestros brazos extendidos. En el centro de esta burbuja, aproximadamente a la altura del obligo, se encuentra el “cosco”, una especie de orificio que permite el intercambio energético. El popqo es recorrido por ríos de luz que fluyen desde la parte superior de la cabeza, se derraman en torno al cuerpo luminoso, penetran la tierra alrededor de 30 cm y vuelven a entrar en el cuerpo a través de los pies. (De esta forma, somos alimentados por un lado, por la energía cósmica que tomamos a través de la coronilla, y también por la energía telúrica, que viene desde el centro magnético de la Tierra).

Esto significa que estamos conectados, también, con la matriz energética que como una rejilla recorre y abarca todo el planeta, conectándonos con todo lo que existe. En el momento en que nos hacemos conscientes de este hecho, entendemos que somos parte de un todo, sólo una célula en este enorme Ser vivo que es el Universo.

Pawkay Mit’a

El 21 de Marzo comienza el equinoccio, momento en que el Sol alcanza su punto cenit en el Ecuador, haciendo que la noche y el día tengan la misma duración desde cualquier lugar de la Tierra. En el hemisferio sur, los días comienzan a partir de ahora a acortarse y las noches se hacen más largas.

En el calendario andino, estamos en el mes del Jatun Poqoy (desde el 04/03 hasta el 31/03), mes de la gran cosecha.  Es la época, de almacenar granos y guardar los que ya venían disecándose al Sol.

En esta época la naturaleza nos muestra que los vientos comienzan a soplar con fuerza, para limpiar la superficie de la Madre Tierra y los árboles se desnudan para alimentarla. Hallpamama está receptiva de la energía del Universo. Es el momento de su descanso, para prepararse más adelante, para una nueva siembra.

Es el final dentro del ciclo luni-solar del tiempo femenino para darle paso al tiempo masculino, y es por eso que dentro de este mes se celebra el Parway, ceremonia de energía femenina en donde se le otorga el nombre a las mujeres.

La palabra “parway” denomina a la inflorescencia de la parte superior del tallo de maíz, lo que marca la madurez de la planta. Es entonces, la  madurez de la mujer  la que se celebra en el Parway. Generalmente coincide con los 21 años de edad, en donde está preparada para sumarse al rol que la comunidad le otorga, para pasar de ser protegida a protectora.

Es la gran cosecha para cada mujer, de todo lo que ha sido sembrado en ella, de todo el legado en sabiduría que le ha sido entregado de las mujeres mayores. Así como el maíz se junta en trojas, así las mujeres se juntan para compartir y poner en práctica sus saberes ancestrales, de alimentación, de medicina, de crianza, de música, etc.

En esta época de cosecha, nosotros somos los más grandes agricultores de nuestra propia vida, y en consecuencia, de los hermanos que nos rodean, si nos reconocemos como unidades complementarias.

En consonancia con la naturaleza, es tiempo de introspección, de reflexión, es tiempo de mirar el cielo y dejar descansar la tierra, es tiempo de mirar las estrellas. Es  tiempo de celebrar, para que a través de las ceremonias recuperemos el tiempo circular, cualitativo y espiritual, no lineal, en resonancia con la  Pachamama.

Gracias, Ch´uwa Yaku

Unancha: símbolo sagrado

 

 

 

 

 

 

 

En el Tawantinsuyö han existido varios símbolos sagrados que sirvieron de guía y orientación para la evolución ontológica de todos los habitantes; estos símbolos expresan un ideal, advierten una prueba, señalan un logro, pero cada quien según su nivel de evolución recibe o descifra el mensaje; sus significados son abstractos, pero se relacionan con la vida real. Para un andino la vida está llena de símbolos, que reflejan el cosmos, la naturaleza y  los seres humanos; sin ellos no tendría sentido la vida.Estos símbolos representan desde lo más objetivo hasta lo subjetivo y tienen bases inmutables, es decir relativamente eternas.

El significado de los símbolos sagrados a través de los siglos fue conservado celosamente por sus custodios como secreto de estado, de ahí que no se han revelado ni a los invasores ni a los extranjeros de manera completa, aunque las representaciones estuvieron a la vista de todos, especialmente los arqueológicos como el INTIWATANA (reloj solar), INKAPUNKÖ (portada inka), QORI INTI (sol de oro), CHAKANA (cruz cuadrada) y el UNANCHA (bandera de siete colores lineales) que está en la piedra de los doce ángulos.

El término Unancha tiene varios significados: símbolo, guía, señal, bandera, conducción y orientación hacia una meta, un objetivo, o un fin adonde se desea llegar evolutivamente.

La Unancha o bandera de la Conferderación inka guiaba la conducta y la moral del pueblo andino. Sus siete colores representan el warkayak’uychi o arco iris, y simbolizan la evolución o Wiñay para los seres humanos. Evolucinar significa haber desarrollado las facultades innatas, haber alcanzado la sabiduría, haber dominado sus pasiones, taras, alteraciones, deficiencias físicas, psíquicas, etc. Por eso inicialmente identificaba al INKA, quien había tenido que gobernar su cuerpo y alma antes de gobernar a las personas y a la naturaleza o kaypacha, lo cual requiere armonía, pureza, verdad y sobre todo la comprensión de la unidad.

Esta bandera de siete colores lineales debe comprenderse, entonces, como símbolo de la EVOLUCION o WIÑAY para los seres humanos, ya que es inherente a una moral y a una conducta superior.

Fuente: Centro Cultural Tupaq Amarö (CCATA)

La semilla del Inca

JUAN NÚÑEZ DEL PRADO es antropólogo y Maestro de la Tradición Andina. Siguiendo los pasos de su padre, Oscar Núñez del prado, se especializó en el estudio de la cultura religiosa de los pueblos indígenas de los Andes, en particular de los Queros.
Fue aprendiz del carismático Sacerdote Andino Don Benito Qoriwamana, quien le inició en el Camino del Inca por medio del Hatun Karpay (Gran Iniciación) en 1988.
Según la Ley de Ayni, que obliga a quien adquiere experiencia y saber espiritual a compartirlo y transmitirlo, Juan Nuñez del Prado sigue estos pasos, transmitiendo la iniciación en la Tradición Andina.

¿Sueño o pesadilla?

“Cuando no somos conscientes de que compartimos el poder de cocrear la realidad con el propio universo, ese poder se nos escapa y hace que nuestro sueño se convierta en una pesadilla”. (Alberto Villoldo, “Soñar con valentía”).

Los occidentales creemos que sólo podemos experimentar la realidad en el estado de vigilia, pero antiguas tradiciones de todo el mundo (americanas, chinas, tibetanas, hindúes) sostienen que hay estados de conciencia superiores a los que podemos acceder a través de la meditación, el yoga, el viaje místico chamánico, etc.

En verdad, lo que nosotros llamamos  “realidad” es un estado de conciencia dominado por nuestra mente conciente, y sujeto en consecuencia a sus condicionamientos y distorsiones. La mente genera una especie de “ilusión de realidad”, absolutamente subjetiva, y hace que creamos que eso es todo. Nos impide tener una visión completa, y muchas veces nos paraliza frente a situaciones problemáticas, angustiantes o de enfermedad por no poder ver más allá, por no poder tener una percepción total de lo que nos sucede, de lo que nos rodea, o de nosotros mismos.

Alberto Villoldo en su libro “Soñar con valentía” define este estado como “la pesadilla cultural en la que se nos educa a todos y que sólo reconocemos cuando empezamos a calmar la mente”.

Por eso cuando experimentamos otro estado de conciencia que nos hace ver nuestra vida y el mundo en general desde una perspectiva holística y espiritual, hablamos de “despertar” y sentimos que hemos vivido hasta ese momento como dormidos y ajenos a nuestras propias capacidades.

La meditación en cualquiera de sus formas es el entrenamiento ideal para alcanzar otros niveles de conciencia. Se ha podido comprobar científicamente, por ejemplo, que monjes budistas que pasan años meditando tienen cerebros que presentan diferencias en una tomografía por emisión de positrones y procesan la realidad de manera distinta a la de las personas que no meditan. Esto indica que, potencialmente, todos tenemos la capacidad  de ejercer influencia sobre nuestro cerebro y de sanar nuestro cuerpo físico y espiritual a través de la meditación.

Las tradiciones espirituales, a diferencia de la ciencia, sostienen que es el espíritu el que crea la materia y no al revés. Es decir, el gran espíritu (o Dios) creó una plantilla energética que luego se manifestó como realidad física. Nuestro Campo de Energía Luminoso  es nuestra “plantilla energética personal” y contiene, al igual que el ADN en el plano físico, todo el registro de nuestra historia. Habla de quiénes somos y de lo que nos ha sucedido. Los registros se dan en forma de luz y de vibración, así como en el plano físico se manifiestan en forma química.

Según Villoldo “el Campo de Energía Luminoso es el software o conjunto de instrucciones que informa a nuestro ADN, que es el hardware, para que fabrique proteínas que crean el cuerpo.” Es decir que cualquier desorden o desequilibrio que se produzca en el campo energético tarde o temprano se manifestará en el cuerpo físico como enfermedad. Y a la inversa, también significa que los síntomas corporales (dolores, molestias, contracturas, etc.) están hablando de algo que no está funcionando bien en el campo energético o emocional.

Existen distintas disciplinas que trabajan sobre el campo energético para armonizarlo y sanarlo. Sólo se trata de encontrar la mejor para cada uno y “tener coraje para probar el infinito”.

Física cuántica y chamanismo

“La verdadera sanación es nada menos que un despertar a una visión de nuestra naturaleza sanada y a la experiencia del infinito” (Alberto Villoldo, “Chamán, Sanador y Sabio”)

Somos energía. Esta es una verdad que los antiguos conocían y que la ciencia moderna ha empezado a reconocer desde el desarrollo de la física cuántica, que planteó un cambio en la concepción de lo que llamamos “realidad” al demostrar que la materia está compuesta por electrones en permanente movimiento. Los principios de indeterminación y salto cuántico reemplazaron a los antiguos principios de objetividad, determinismo, epifenomenalismo y localidad de la ciencia materialista.

La indeterminación (podemos decir cuáles son las opciones de que un electrón esté aquí o allá en un momento determinado, pero no cuál será su posición exacta) y el salto cuántico (los electrones que giran alrededor del núcleo del átomo cambian de una órbita a otra sin recorrer físicamente el espacio que las separa, simplemente desaparecen y aparecen) se explican por el principio de superposición. Esto significa que las partículas tienen la propiedad de estar en varios lugares y estados a un mismo tiempo. Sólo cuando se miden esas partículas, cuando se observan, se concretan en un punto determinado y desaparecen las otras opciones.

Esto implica que la construcción de la realidad es meramente subjetiva: el sujeto que observa influye sobre los objetos observados, pues su acción selecciona una de las múltiples posibilidades y la hace concreta. Esa será su realidad.

El doctor Armit Goswnani del Instituto de Física Teórica de la Universidad de Oregón, desarrolló una teoría a la que llama “idealismo monista”. De acuerdo a esta teoría, la visión cuántica de la materia como ondas de posibilidad se resuelve en la conciencia como elemento transformador. Es decir, la materia determina posibilidades y probabilidades. La conciencia elige.

El Dr. Alberto Villoldo en su libro “Chamán, Sanador y Sabio”, dice que hay una diferencia fundamental entre las antiguas culturas americanas y la cultura occidental actual. En Occidente somos personas de preceptos, estamos gobernados por normas. Cuando queremos cambiar el mundo cambiamos los preceptos (por ej., las leyes). Los antiguos griegos se regían por conceptos: creían que las ideas podían cambiar el mundo.

Los chamanes, en cambio, se basan en percepciones. Como dice Villoldo: “Cuando quieren cambiar el mundo se sumergen en cambios perceptivos que cambian su relación con la vida. Visualizan lo que es posible y el mundo exterior cambia”.

Este principio está estrechamente ligado a las prácticas de sanación. Si bien se pueden aprender una serie de técnicas, las prácticas de sanación energética no están relacionadas con reglas de ningún tipo. Más bien, tienen que ver con la visión y con el Espíritu.

En su libro “La Serpiente de Luz”, Drunvalo Melchizedek nos dice: “La ceremonia es el resultado del entendimiento antiguo y la sabiduría de que el mundo exterior de las estrellas, los planetas y todo lo que existe sobre ellos fue creado por el mundo humano interior de imágenes del corazón y la interacción con el Gran Espíritu. Casi todos los pueblos indígenas saben que eso es así en la vida. (…) Cuando nosotros, los seres humanos, comencemos a darnos cuenta de quiénes somos realmente, los verdaderos Hijos e Hijas de Dios, la consciencia que creó todo lo que existe, sólo entonces la humanidad y Dios serán uno solo en la mente, el corazón y el cuerpo, y se levantará el velo de sopor. Los habitantes originales de este planeta pueden ayudarnos enormemente, pues saben mucho y recuerdan su conexión eterna con la Madre Tierra y el Padre Cielo.”

Esta es la verdadera y profunda esencia de las ceremonias que todavía realizan distintas culturas originarias americanas, desde los hopis de América del Norte hasta los Q´eros de los Andes peruanos, y que los iniciados en la Sagrada Tradición Andina también celebramos.

Concepción del tiempo

Para saber quiénes somos, debemos saber, antes, de dónde venimos. Cuál es nuestro origen y cómo hemos llegado hasta aquí.

En Occidente nos han enseñado que el pasado está detrás, y el futuro adelante, y que el tiempo es lineal. En la tradición andina, en cambio, la concepción del tiempo no es lineal, sino circular. Y no se piensa que el pasado está detrás, sino delante nuestro. Por eso es posible mirarlo, observarlo y así saber de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos.

Como dice DELFOR WANK’AYMURA LAYMË: “Caminando hacia adelante seguimos los pasos de nuestros ancestros. Ellos supieron observar, comprender, aceptar y respetar las realidades del orden natural del PACHA (Espacio-Tiempo). Así nos legaron los Pachakuti Unanchana o formas de comprender los ciclos espaciotemporales y armonizarnos con ellos.”

Rafael Núñez, un experto en cognición de la Universidad de California en San Diego interesado en averiguar de qué manera formamos ideas abstractas como el tiempo estudió la cultura aymará y analizó su lenguaje (no sólo verbal, sino también corporal) para respaldar esta teoría. La palabra aymara que indica el pasado es nayra, que literalmente significa ojo, a la vista o al frente. La palabra que traduce futuro es qhipa, que quiere decir detrás o a la espalda. Y la palabra aymara que se traduce como mañana (qhipüru), combina qhipa (: atrás) y uru (: día), siendo literalmente “día que está a la espalda”.*

Por otro lado, Delfor afirma; “quienes han perdido el Qhaway, suelen desperdiciar el presente, es decir, no están en la percepción plena del aquí y ahora o Kay Pacha (este Espacio-Tiempo,, el Mundo de Aquí y Ahora), El mañana no existe. El mañana nunca llega. ¿Quién estuvo en el mañana? Cuando la gente se despide suele decir: “hasta mañana”. Luego, cuando se encuentran, no es mañana: es hoy. Siempre estamos en hoy, siempre estamos aquí (Espacio) y ahora (Tiempo), en un eterno presente vivo. Mañana no existe. Siempre es hoy.” (ihttp://www.chaskikuna.com.ar/chaski.htm)

* Para leer el artículo completo sigue este link: los-aymaras-y-su-sorprendente-visin.html