Huellas

El hombre y su extraña obsesión de querer perdurar, como dice Drexler… Apuntes, fotos, libros, palabras. La ambición de registrar cada detalle, con la ilusión de que de ese modo es posible salvarlas del olvido. De esas sucesivas mareas que sepultan los recuerdos, cubriéndolos con finas capas de sucesos nuevos, también ellos olvidables.

Sin embargo, hay otras huellas, invisibles, que quedan marcadas en algún lugar como si la existencia fuera trazando una estela luminosa en el cosmos del tiempo sin tiempo, renaciendo con el alma en cada retorno, en cada nueva vuelta del ovillo. Impregnando sus fibras de un conocimiento ancestral que él ignora tener.

A veces, sin embargo, un gesto, una mirada, un aroma, un sonido, sacuden el polvo del olvido y el hombre recuerda. O tiene tal vez la intuición de esas otras existencias…  Son como sombras que se escurren por el rabillo del ojo, demasiado veloces para poder distinguir su forma.

Pero algo le dice que él ya estuvo allí. Que hay una minúscula porción de la historia del Universo registrada en el núcleo de sus células. Y tal vez sea ese código secreto y compartido el que nos hermana y nos iguala. El que nos impulsa hacia los mismos lugares. El que nos da la esperanza de volver a ser sabios, otra vez, o por fin, definitivamente…

Buenos Aires, Octubre 2010

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