Los 4 elementos

La Sagrada Tradición Andina se basa en 3 conceptos fundamentales:

1) Todo está vivo y tiene conciencia (montañas, ríos, minerales, animales, vegetales, etc.). Los hombres podemos conectarnos con todo y con todos, y aprender de esas experiencias.

2) Somos parte de una gran masa de energía viva que nos conecta con todo lo creado (Kausay). El Kausay es como un océano de energía. Cualquier movimiento que se produzca en él tiene consecuencias. Eso significa que no sólo es posible comunicarnos a través de esa energía, sino también moverla y transformar la realidad.

3) En el Universo todo es dual. Esta concepción se diferencia de la occidental por considerar que la dualidad es complementariedad y no polaridad. Esto significa que no se puede destruir una cosa sin destruir la unidad completa.

Agua, Aire, Tierra, Fuego

A este Mundo, a este Todo, le llamamos PACHAMAMA = Espacio-Tiempo Madre, Mundo Madre, Madre Naturaleza. La palabra PACHA significa “Espacio-Tiempo”, el cual es toda la “realidad” perceptible: aire, humedad, calor, sonido, luz, animales, vegetales, minerales, humanos, etc.

Es decir que somos parte de un Todo o Mundo que nos nutre y alimenta con agua, aire, fuego y tierra (Naturaleza), cumpliendo así, la función materna que es la de alimentar, criar, sustentar.

Los 4 elementos también tienen conciencia y podemos conectarnos con ellos para recibir sus enseñanzas y armonizarnos. Cada elemento está relacionado con una dirección (norte, sur, este, oeste) y tiene determinadas funciones y capacidades especiales.

– Unumama (Agua) – Sur: El agua simboliza el origen (tanto del Universo como de la vida humana, en el vientre materno). El agua es primordial para nosotros, ya que nuestro cuerpo está formado en un 80% por líquidos. Nos conecta con nuestro cuerpo emocional. Hace surgir la vida (germina). Además cumple la función de ayudarnos a lavar jucha (emociones débiles como la pena, la tristeza, la nostalgia, la sensación de pérdida) y a sanarnos. El agua nos enseña a fluir, a ser blandos, a soltar lo que nos pesa y nos hace daño.

– Jallpa mama (Tierra) – Oeste: Es el soporte del cuerpo físico. Nos conecta con la materia, con lo más denso y pesado. Está asociada a la voluntad, al apego, a la prosperidad. Nuestro chakra base nos permite establecer conexión con la tierra y con su energía femenina. La tierra limpia nuestras energías densas (jucha) porque le sirven como nutrientes. Como hijos de la tierra le debemos agradecimiento, cuidado y protección.

– Wayra (Aire) – Norte: El aire nos conecta con nuestro cuerpo mental. Es un ser vivo y conciente. Es uno de los elementos fundamentales para la vida; marca el comienzo y el fin de la existencia, y también su ritmo. La respiración es sanadora (equilibra, armoniza); nos ayuda a liberar tensiones. Además de sanar, el aire purifica. Los perfumes, por ejemplo, sirven para purificar las energías densas; nos conectan con el pasado y con los ancestros (que en la chakana también se ubican en la dirección norte). Por último, el aire comunica: el sonido es vibración. Despierta nuestros centros energéticos (los sonidos agudos vibran en los chakras superiores; los graves, en los inferiores). El aire nos conecta instantáneamente con todo las cosas al mismo tiempo, y nos permite comunicarnos a través del tiempo y la distancia con quien querramos, utilizando nuestro pensamiento.

– Nina (Fuego) – Este: En el Universo está representado por el Sol (Inti), dador básico de energía en forma de luz y calor y por el Rayo (Illapa). La humanidad pudo dar un gran salto en su evolución cuando fue capaz de generar y controlar su propio fuego (alimentación, metalurgia, calor, etc). El fuego ilumina, purifica, fecunda y transmuta (destruye algo y utiliza su energía para generar otra cosa). Esto aplica no sólo a la materia, sino también a las emociones más densas (ira, miedo extremo, odio, rencor, envidia, celos, violencia). Si trabajamos con una intención produnda, desde el alma, Nina puede ayudarnos a transmutar esos sentimientos negativos en amor, sea cual sea su forma, porque está estrechamente vinculada al fuego sagrado que brilla en nuestro corazón. Nina puede también ayudarnos a alcanzar la visión, el propósito de nuestra vida.

Apuntes Seminario Nivel I Proyecto Ayni

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